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El Blog de Josue Fernando V. J.

EN EL INTERNACIONAL ELIM DE VITARTE

Los dos primeros años en el colegio fueron para conocer la forma de trabajo del director y la comunidad educativa. Me parece que conmigo las relaciones del director fueron buenas, de respeto mutuo y mucha exigencia. Los alumnos con quienes trabajaba en la secundaria fueron esforzados en su mayoría, aunque también había los que no tenían motivación para estudiar. En general me llevé muy bien con ellos, también con los de primaria. Los padres de familia respetuosos y colaboradores, algunos más que otros.

El director exigía compromiso con el trabajo, buena comunicación entre los docentes y reverencia con las cosas espirituales. Me parece que el compromiso con el trabajo todos lo teníamos, la comunicación entre colegas fue desarrollándose poco a poco porque varios éramos nuevos y en mi caso, no perteneciendo a la misma congregación del MMM, recién estaba entendiendo su forma de relacionarse entre ellos. Estaba prohibido conversar un hombre y una mujer a solas, tenía uno que llegar temprano y ponerse a orar de rodillas en el templo antes de empezar las actividades. Era mal visto jugar fútbol a la salida con los alumnos y eso era algo que a varios profesores nos gustaba, aparte del deporte, porque tomábamos mayor confianza con los chicos y podíamos aconsejarles de acuerdo a sus necesidades particulares.

La comunicación entre colegas se hizo dificultosa porque, de acuerdo a las recomendaciones que daba el director, se sentía una especie de espionaje a cualquier acercamiento entre docentes de diferente sexo y por lo tanto ésta no se pudo concretar con libertad. Empecé a darme cuenta que los profesores miembros de la iglesia se sentían muy presionados y con temor a ser llamados por el pastor o por el director para amonestarlos por alguna cosa que habían hecho o dicho mal, es decir no había libertad para trabajar con satisfacción.

Pronto se notó que el director empezó a llamar la atención de manera rígida y amenazante a los alumnos que se portaban inadecuadamente, pero lo que me llamó la atención fue que desde el púlpito o en reuniones públicas del patio también amonestaba a los profesores; lo más raro fue que hablaba de manera general, como si todos los profesores hubieran cometido las faltas que mencionaba. Todos nos sentimos mal por eso, pero "la procesión iba por dentro". Esa fue una característica negativa que quitó la confianza entre los docentes y el director y a pesar que alguna vez lo conversamos con él, nunca lo corrigió.

Entendía su celo por la obra de Dios, su responsabilidad por el trabajo académico y su temperamento efusivo y exigente, pero no comprendí muy bien porqué parecía decidido a mostrar sólo esa actitud, hasta pensamos que le habían enseñado que sonreír era malo o que ser amable en público era incorrecto, pero soportamos esa situación y seguimos trabajando.

Un día nos comunicó que a partir de esa fecha todos los profesores estaban obligados a quedarse los días viernes después de la salida para orar por los alumnos y tener un devocional. Yo entendía que la oración era un privilegio del cristiano y que era nuestra "obligación moral" hacerlo permanentemente, pero la orden se manifestó como una obligación coactiva y muchos la veían como un castigo. Empecé pensar que ese era el tipo de discipulado que recibían en la iglesia y lo que hacían en el colegio era reproducir ese mismo modelo.

En realidad el director se encargó de ser el protagonista principal del colegio, esa fue la imagen que nos dejó a muchos y parecía que no había alternativa, así que seguimos trabajando, tratando de no tener problemas con él. Lo que hacía grato el trabajo era que servíamos al Señor y que tratabamos con alumnos y alumnas con quienes daba ganas esforzarse. Muchos de ellos se encariñaban con el profesor y aprovechábamos esa condición para entrar en sus corazones y ayudarles a tener valores humanos y cristianos. Creo que lo logramos con varios de ellos porque hasta ahora algunos se comunican con nosotros.

Una anécdota que me sucedió con el hermano Juan Espíritu fue que, después de un servicio en el templo, creo que era el aniversario del colegio, se me acercó sonriendo, me dio la mano y me preguntó ¿Cómo estamos, en victoria? Claro- le dije- conversamos algo más y se me ocurrió comentarle que yo pensaba que él tenía el don de evangelista con pasión por las almas perdidas y, de un momento a otro, le afirmé categóricamente que llegaría a ser pastor de la iglesia. Él sonrió aún más y me dijo: "Está ud profetizando". Le dije: seguramente. A fin del siguiente año nos comunicó que el pastor Rodolfo lo había llamado para ser pastor de la iglesia y que era un llamado de Dios, así que renunció a la dirección del plantel.

Todos se preguntaban y ¿quién será el nuevo director o directora? Algunos especulaban hasta que lo supimos, pero esa será otra historia.       

Paramilitares no quieren cargar solos con la culpa


Por Constanza Vieira
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95865

BOGOTÁ, 9 jul 2010 (IPS) - Las llamadas parapolítica, parainstitucionalidad y paraeconomía "tienen su puesto en el banquillo de los acusados" en Colombia, advirtieron ocho ex jefes de grupos armados ultraderechistas, desmovilizados e incursos en crímenes contra la humanidad en la longeva guerra civil.

Desde la cárcel, los ocho enviaron esta semana una carta a sus otrora potenciales objetivos militares: los dirigentes del centroizquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) Gustavo Petro, ex candidato presidencial por esa agrupación, e Iván Cepeda, legislador electo y portavoz del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).

El antecedente del mensaje fue una reunión de Petro con el derechista presidente electo de Colombia, el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quien ha declarado que pretende un "gobierno de unidad nacional".
Petro planteó a Santos abordar conjuntamente la solución de temas álgidos de la guerra interna, como la reparación de las víctimas y la devolución de la tierra usurpada a millones de campesinos desplazados de sus hogares, que según conteos privados suman más de 10 por ciento de los 42 millones de colombianos.

Los paramilitares ultraderechistas pactaron con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, la desmovilización y confesión parcial de sus crímenes a cambio de que se los condenara a un máximo de ocho años de prisión, bajo un marco legal conocido como Ley de Justicia y Paz.

Pero la Corte Constitucional condicionó el acuerdo a que los desmovilizados sólo podrían acceder a los beneficios judiciales si confesaban "la verdad completa", y el asunto se complicó.  Ahora esos ex combatientes no están dispuestos a cargar solos con la culpa. Además dicen estar verdaderamente
arrepentidos y querer la reconciliación, como lo exige dicha ley.  "Estamos muy atentos y muy interesados en participar y aportar", señalan acerca de la propuesta de Petro a Santos.
 
Los ex paramilitares advierten en su carta que aún no se conoce la "verdad verdadera" de la guerra a la que ellos ingresaron hace más de 25 años. Su archienemigo, la guerrilla izquierdista, surgió hace 46.  Prevén que "de nada valdrá" su desmovilización y desarme ni "la verdad y la justicia a medias si quienes personifican el fenómeno paramilitar" siguen "agazapados" en el poder político y económico, "evadiendo, a cualquier precio", su responsabilidad.
 
Afirman que los grupos armados apenas son "la fuerza de
choque", "la punta del iceberg" del "fenómeno macro del
paramilitarismo".  Mientras no sea exhibida su "real dimensión", "el
paramilitarismo, hijo de la impunidad consentida", se
reproducirá, agregan. Al pie de sus firmas ponen sus huellas
dactilares, al estilo de los mensajes del extinto capo colombiano
de la droga Pablo Escobar (1949-1993).
 
Concuerdan en que la paz se construirá con justicia, verdad y reparación, pero rechazan que el compromiso recaiga únicamente sobre los autores materiales.  El "acaparamiento de la tierra, la usurpación y concentración de la propiedad agraria, la violencia y desplazamiento en el campo, y la consiguiente injusticia social contra el campesino, atienden y comportan situaciones no conocidas", advierten.
 
Puntualizan que el "reducido número de dos docenas de ex comandantes" de las fuerzas paramilitares no pueden ser los "dueños en la sombra" de por lo menos cuatro millones de hectáreas "del más alto valor comercial" hoy en manos de la mafia. Agregan que deben ser devueltas a los desplazados.
 
Los ex jefes subrayan que en el paramilitarismo "campean políticos, empresarios, funcionarios de alto nivel, grandes contratistas, inversionistas extranjeros y miembros de la fuerza pública" de seguridad, que también deben someterse a la justicia.
 
La Ley de Justicia y Paz requiere ajustes para incluir a esos sectores, enfocada a los ex combatientes, pero no a poner fin al fenómeno paramilitar, lo cual "no estuvo en el orden del día de la mesa de negociación" con el gobierno de Uribe.  Siendo senador, Petro fustigó en agosto del año pasado la concesión de bases militares a Estados Unidos para combatir las drogas y aboga constantemente por la devolución de las tierras a los campesinos que debieron dejar sus tierras por el conflicto
armado interno.
 
"Necesitamos justicia y que devuelvan las tierras fértiles que les han quitado a los desplazados", dijo Petro, ese sería "el gran reto político de la sociedad colombiana".  "Una verdadera política antidrogas debería quitarle el Estado y el poder político a la mafia", argumentó el político, y "para eso no se necesitan militares estadounidenses dándoles órdenes a soldados colombianos".  En tanto, el Movice aún sigue en consultas sobre la reacción que merecerá la misiva. En todo caso, Cepeda subrayó a IPS que en ella "hay afirmaciones muy significativas sobre el fenómeno 


paramilitar y sobre la toma de tierras.
 
"Muestra que la verdad sobre el fenómeno paramilitar en Colombia todavía está por conocerse en buena parte, y que los verdaderos dirigentes del paramilitarismo son quienes ejercen el poder político actualmente", añadió.
 
"Lo que ellos dicen es cierto. Eran solamente el brazo armado del paramilitarismo", señaló, sobre los firmantes de la carta, el ex ministro Camilo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
 
"Aquí ha habido un monstruo de varias cabezas, donde se ha tenido el brazo armado, el político y el económico. Se interrelacionan y cada uno tiene un pedacito del otro", apuntó.  Para González, "la desmovilización solamente desmontó una parte del aparato armado" y "el paraestatismo y la paraeconomía son asuntos no resueltos". El reto bajo el gobierno de Santos, que asumirá el 7 de agosto, será destapar la paraeconomía.
 
"La paraeconomía no es la plata de los paramilitares sino las redes económicas que se han beneficiado, para sus negocios, de la violencia política y paramilitar. Y en eso también entran sectores de la economía legal", dijo González a IPS.
 
Los sectores más favorecidos son la agroindustria, el sector financiero y la minería, según el historiador Jaime Zuluaga, portavoz de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. (FIN/2010)

MI LLEGADA

Escribo esta serie de experiencias con gratitud a Dios y a los directivos de un colegio en el cual trabajé 11 años de mi vida en diferentes locales y donde hice buenas amistades y conocí una parte de la realidad educativa peruana siendo parte de un colegio evangélico. Como en toda insttitución humana, encontré virtudes y defectos que trataré de describir  lo más objetivamente posible. Como nadie posee toda la verdad aparte de Dios mismo, mis errores serán involuntarios, en todo caso será esta una visión particular de lo que vi, escuché, dije y sentí en dicha comunidad educativa y eclesial. Espero ser entendido así.

Fue en el mes de febrero del año 1999 que llegué por primera vez a un colegio Internacional Elim de Lima, que pertenecía a la Iglesia Pentecostés del Movimiento Misionero Mundial. Fue por referencia de un amigo mío y hermano en la fe que era Subdirector de un colegio estatal. Me dijo que había un colegio evangélico en Vitarte que estaba buscando profesores evangélicos de cualquier denominación, que vaya de su parte porque él había trabajado con la hermana Esther Castillo quien en ese momento era la Directora del Colegio Internacional Elim de Vitarte.

Lo único que había escuchado hasta ese entonces del MMM era que habían comprado un cine en el distrito de La Victoria, que su pastor era el Rev. Rodolfo Gonzáles Cruz y, por información directa de una hermana de mi congregación que vivía en dicho distrito y había asistido a una reunión de esa iglesia, me enteré que allí oraban por los enfermos de acuerdo a la ofrenda que se colocaba. Me sorprendió la afirmación de la hermana, pero no dije más porque mi denominación no tenía relaciones con dicha iglesia.

Al llegar al colegio entregué mi curriculum vitae a la secretaria y esperé un rato para poder hablar con la directora. Luego de unos minutos pasé a su oficina, me presenté y la conversación fue cordial, se alegró de que fuese Pastor y me dijo que sería bueno trabajar con ud. Quedamos en llamar otro día y esa vez me dijo que a ella acababan de cambiarle de Ministerio en la iglesia por lo que tendría que dejar la dirección, pero que hablaría con el nuevo director para que me tomen en cuenta.

Al cabo de unos días fui a hablar con el nuevo director, el hermano Juan Espíritu quien me dijo que conversaría con el Pastor Arturo Tardillo para ver quienes quedarían a trabajar. Cuando regresé me reuní con el director y el pastor quienes me informaron que querían que cada profesor trabaje en su especialidad, y como yo era de primaria no había vacantes ahi sino en secundaria, por lo tanto me comunicaron que no trabajaría allí. Después de dicho diálogo sólo me quedó retirar mis documentos e irme.En realidad a mí me quedó la impresión de que no me aceptaban por ser de una denominación no pentecostal, pero fue sólo una percepción subjetiva.

Como mi amigo me dijo que no habría problemas con la directora, lo llamé y le conté lo que había sucedido, él se preocupó y me dijo que llamaría a la ex-directora para hablar del asunto. Me volvió a llamar y me dijo que a ella le habían comunicado que yo había sacado mis documentos por voluntad propia, pero que la llame en ese momento porque ella iba a hablar por mi. La llamé y la hermana me confirmó lo que me dijo mi amigo, pero que como ya había hablado con el director me dijo que lleve de nuevo mis documentos.

Así lo hice y me recibieron para trabajar como profesor de Historia y Geografía en todo secundaria. Allí me quedé 7 años, pero esos años serán motivo de otros artículos. Lo que sí recordaré siempre con cariño y gratitud es el trato de la hermana Castillo y posteriormente de sus hijas, las tres sinceras siervas de Dios.

Lo que me deja en duda es la categórica afimación del nuevo director en cada prédica suya, que "todos los que trabajan en esta obra de Dios estamos aquí porque Dios lo puso, no por voluntad propia ni por recomendación personal", y como lo repetía constantemente me quedó la duda de si él mismo creía lo que afirmaba.      

CAPITULO 2

Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles. Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas. Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor. Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al corzo, 
O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías. Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, 
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne. Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios. Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo 
Sobre los montes de Beter.

"No despertéis ni hagáis velar el amor hasta que quiera", es una oración que se utiliza muchas veces para llenar un espacio importante en una tarjeta de invitación a un matrimonio cristiano, y por supuesto la expresión tiene belleza, poesía y romanticismo , sólo que dicho fuera de su contexto cultural, geográfico y lingüístico pareciera que el matrimonio, de manera mágica, va a resultar en un amor imperecedero, y casi todos sabemos que no es así.

El amor no es mágico, ni viene envuelto en una hermosa caja de regalo. Algunos pensarán que el amor, por ser de Dios, es un regalo que Él nos da terminado, pero resulta que no es así, el amor se construye y eso es lo que nos muestran los dichos de este cantar entre la esposa y el esposo.

En primer lugar vemos que la mujer dice: "Yo soy..., y habla muy bien de ella misma, es decir se unió a su esposo con una buena autoestima. Una buena autoestima no significa para nada orgullo o altivez, sino un concepto equilibrado de uno mismo, sin creerse más, ni menos que los demás. Esto es importante para que el amor crezca porque evita actitudes incorrectas en la relación conyugal: estar a la defensiva o hacerse la víctima, etc.

En las mujeres de manera especial porque las experiencias vividas en un matrimonio descompensado psicológicamente dan cuenta de la forma indigna en que viven muchas mujeres que no han aprendido a valorarse así mismas. Algunas endiosan tanto a sus esposos que cuando se dan cuenta de sus infidelidades se les cae el mundo, pero son o se sienten incapaces de salir adelante sin su compañía. Quizá mujeres demasiado dependientes de sus padres.

Otras viven haciéndose las víctimas de todo hasta que llegan a hartar al esposo que cansado pierde el interés en seguir construyendo su felicidad con ellas, Esto no justifica en ninguna manera su proceder infiel, pero recalca el error grave que cometen algunas mujeres en su relación de pareja. Por lo tanto, será mejor prestar atención a los ejemplos bíblicos con una correcta contextualización de los mismos.

En segundo lugar vemos que la actitud del varón  es la de resaltar positivamente la imagen de la esposa en medio "los espinos", es decir, es casi imposible no hacer comparaciones entre mujeres, pero el hombre que valora a su mujer siempre la ve a ella como ganadora entre muchas que pueden ser más hermosas físicamente, pero es allí donde él recuerda lo mejor de su esposa.

Luego vemos que la esposa llama "deseado" a su esposo. No es de las que esperan la llegada del esposo con temor de su ira, tampoco con vergüenza de su inferioridad, sino con ansias, con gusto, con sorpresas alentadoras, con ganas de conversar, compartir, alegrarse o llorar juntos porque sabe que juntos llevan la carga. Es en este contexto que la mujer se siente "enferma de amor", expresión poética que da a comprender su máximo placer de amar y saberse amada.

Ni las estaciones del año, ni la música, ni la naturaleza toda hacen olvidar al hombre que  su mujer es lo que más desea y espera el mejor momento para disfrutarlo con ella. Ella se alegra al oír su voz, él no deja de animarla a salir y pasar el mayor tiempo juntos.

Así sí da gusto vivir el amor, que de esa manera entendemos, es un regalo de Dios.       

RECUERDOS MUSICALES DE MI QUERIDO VIEJO 2

Una característica de mi papá fue su contacto con la música. Nunca la estudió pero tenía un oído prodigioso porque sacaba las cuatro voces básicas (melodía, segunda, tenor y bajo) para ensayar con el coro que dirigía en la Iglesia Evangélica Peruana de Magdalena, su iglesia de toda la vida. Mis recuerdos me llevan a algunos días de la semana en las que le oíamos ensayar las voces. Algunas veces eran viernes y sábados en la noche y otras los domingos en las mañanas muy temprano, antes de ir al culto.

Do-re-mi-fa-sol-la-si-do / Do-si-la-sol-fa-mi-re-do / DO (alto)-do (bajo), era lo primero que hacía y quedó como un sello en los oídos de todos sus hijos. Después solfeaba un poco y luego de un tiempo lograba sacar las cuatro notas para el coro que tenía que ensayar el domingo en la tarde.

Verlo en los ensayos del coro era otro cuento porque primero empezaba dirigiendo una oración, después hacía oír el himno con la ayuda de algún organista, creo que la que mayor apoyo le dio en los tiempos de nuestra "chiquititud" fue la hermana Elsa Ballón, una mujer con buen sentido del humor, pero a la vez recta y eficiente en su labor musical; fue mi maestra de la Escuela Dominical por varios años y dejó buenísimos recuerdos pedagógicos que hasta ahora recuerdo, usando su infaltable pizarra forrada con franela verde donde ubicaba las figuras de las historias bíblicas que nos iba relatando con mucho talento.

Siguiendo con los ensayos, mi padre no sólo hacía ensayar por horas al coro, sino que también era exigente, pero no del tipo renegón, sino del que sale con una broma que hace reconocer a alguien que se equivocó su error y a corregirlo. Habían jóvenes y personas mayores en el coro y puedo afirmar que pasaron varias generaciones como miembros del famoso coro, que en sus mejores tiempos participaba en concursos a nivel de iglesias de la IEP.

Otro acápite respecto a la música es que desde adolescentes nos enseñaba himnos especiales a los tres hijos varones que con él hacíamos un buen cuarteto que presentamos números especiales en nuestra querida IEP de Magdalena. Mi hermano Samuel cantaba la primera voz, Eduardo hacía el tenor, a mí me tocaba hacer la segunda y mi viejito entonaba el bajo. Así que los Vivanco’s llegaron a ser conocidos por su talento musical. No recuerdo cuánto tiempo duramos presentando canciones en la iglesia, pero fue una experiencia inolvidable.

Diré con modestia que el único miembro del cuarteto Vivanco que llegó a ejecutar instrumentos como acordeón, teclado y guitarra fue su humilde servidor, después en la familia mi hermana Sarita me destronó porque estudió Ministerio Musical y podía dar clases de música, sólo que en ese entonces yo ya no era un niño para empezar a tocar instrumentos leyendo música, todo lo sacaba al oído, así que no llegué a ser su discípulo, pero me sirvió mucho el oído musical que heredé de mi papá.

Cuando estuvimos en su velorio, los hermanos de la iglesia decían que mi padre ahora se encontraba dirigiendo el coro del cielo. Qué buena imagen que se les ocurrió, seguro que el hermano Fernando Vivanco Torres dejó huellas en varias generaciones. ¡Gloria a Dios!    

CANTARES CAP. 1

Cantar de los cantares, el cual es de Salomón. ¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves unguentos, Tu nombre es como unguento derramado; Por eso las doncellas te aman. Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman. Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable Como las tiendas de Cedar, Como las cortinas de Salomón. No reparéis en que soy morena, 
Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí; Me pusieron a guardar las viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé. Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros? Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Ve, sigue las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores. A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía. Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares. Zarcillos de oro te haremos, Tachonados de plata. Mientras el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dio su olor. Mi amado es para mí un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos. Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi Es para mí mi amado. He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas. He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; Nuestro lecho es de flores. Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés los artesonados. (Cantares capítulo 1)

Asi empieza este poema al amor entre un hombre y una mujer que se aman y no dejan de comunicarse sus sentimientos. Cada uno habla a su tiempo y en medio de ellos hay un coro que también se expresa, a veces en plural. ¿Qué podemos aprender para una buena relación de pareja?

1. Que la mujer es quien toma la iniciativa de expresar sus sentimientos a su esposo, a quien alaga con frases y comparaciones muy atinadas. Esto es un buen ejemplo para aquellas mujeres que están acostumbradas a dejar que el esposo tome la iniciativa en el juego del amor, quizá rezagos de un machismo formado en la casa paterna. La mujer expresa sus deseos sin reservas porque están en la intimidad conyugal. Algunas mujeres, casadas sin preparación para el matrimonio, me han confiado que en el acto sexual con sus esposos ellas fueron completamente pasivas, aceptándolo como un sacrificio para satisfacer la necesidad del hombre, por lo tanto nunca disfrutaron la intimidad. Sea este ejemplo bíblico un aliciente para romper con esa atadura generacional.    

2. La mujer enamorada no deja pasar ni un detalle del hombre, se fija en sus perfumes y unguentos que animan la intimidad. Sea este aspecto una llamada de atención a los hombres que sin preparación previa personal y de la mujer, sólo buscan satisfacer sus instintos. Especialmente esos esposos egoístas que buscan la intimidad con sus mujeres como si fuera su premio por traer dinero a la casa y no se preocupan de oler a limpio ni menos oler rico para atraerlas a ellas.

3. La mujer que ama y sabe mantener a su esposo alagado y satisfecho no tiene por qué vivir celándolo desmedidamente. En el texto la mujer dice: "Por eso las doncellas te aman", y lo expresa con naturalidad porque se da cuenta que si su esposo se preocupa por su apariencia y/o desarrolla algún liderazgo en su trabajo, siempre habrá mujeres que lo admiren, pero ella lo mantiene con sus ojos puestos sólo en su amada.

4. El hombre también alaga a la mujer por su galantería, por su belleza, por sus detalles; vive enamorado y enamorándola contínuamente. Quiere verla siempre bella como a él le gusta, aunque siempre habrá mujeres hermosas en cualquier lugar, la suya tiene que sobresalir en su mente y corazón valorándola por sus cualidades y sintiendo que nadie lo amaría más que ella.

5. Después de resaltar la belleza de cada uno, ambos esposos no sólo disfrutan de su lecho de flores, sino que ese gozo que sienten les hace mirar su hogar construido con las maderas más finas y resistentes. No sólo se trata de cuidar la intimidad para edificar una buena relación, ese aspecto va complementado con una preocupación constante de construir un hogar que dé protección (techo) y muestre creatividad y buen gusto (artesonados) donde den ganas de vivir.           

SALVADOS POR UN PELO

Cada feriado era para mi familia, compuesta por seis miembros, una salida de paseo, a buscar el sol en Chosica si era verano o a refrescarse en una playa del sur si era invierno. Mi padre tenía un auto Ford color verde claro al que le habíamos puesto de apelativo "El avispón verde", en el cual nos trasladábamos con mucha bulla y alegría al destino señalado. Antes de salir a cualquier lugar, mi papá dirigía una pequeña oración dentro del carro y listo, salíamos cantando un coro cristiano conocido por todos.

Recuerdo que ese día salimos además acompañados de mi tía Susy, hermana de mi mamá e íbamos llenos en la parte trasera del vehículo. La rutina era llegar al grifo más cercano de la casa, echarle gasolina al tanque y verificar el aire de los neumáticos. Nos dirigíamos a Chosica. En la carretera siempre parábamos el auto para comprar frutas en Yerbateros, plátanos, naranjas, mandarinas y a veces uvas.

Mis padres estaban acostumbrados a cargar en la maletera con los alimentos preparados desde muy temprano por mi mamá. La clásica comida era Arroz con Pollo, ensalada, frutas y mucho líquido. Nosotros llevábamos nuestros implementos deportivos y muchas ganas de divertirnos, sólo cuidándonos de las capturas de mi papá que quería meternos a todos a la piscina, como jugando, pero a la fuerza.

Pasamos Vitarte después de visitar por unos momentos a los tíos Pedro y Jobita, luego partimos rumbo a nuestro destino. Ese día había muchos carros que viajaban como nosotros. Mi madre, con su serenidad a toda prueba, a veces le decía a mi papá: "con cuidado Fernando, nadie nos apura", ya que a él al ver la carretera despejada se le daba por aumentar la velocidad.

Resulta que al pasar Santa Clara, había una fila de carros que trataban de pasarse unos a otros aprovechando los pocos espacios a los costados. Cuando llegamos a cierto lugar donde se divisaban campos de sembrío por ambos lados de la pista, nos damos cuenta que la fila de autos estaba yendo a velocidad y mi padre por supuesto no se quedaba atrás.

De pronto vemos que unos autos más adelante de nosotros empiezan a frenar intempestivamente y como estaban cercanos, me imagino no guardando la distancia debida, suceden los choques de uno a otro. En ese momento, cuando todo hacía suponer que nosotros lógicamente seríamos parte del acordeón de vehículos aplastados, no sé cómo y en qué momento, veo a mi papá hacer una acción malabarística, girar el timón hacia el carril de la derecha y con las mismas volver a girar hacia la izquierda para no caer en el sardinel de la carretera.

En el momento en que hacía esa maniobra, me acuerdo como si fuera una película en cámara lenta, que el auto que estaba detrás de nosotros chocaba al que estuvo a nuestro delante y le abría la maletera con el impacto. Más atrás los demás autos se chocaban unos a otros. Después de unos segundos mi papá pudo estacionar su carro a un lado de la carretera para ir a auxiliar a los heridos.

Bajamos del carro y nos dimos cuenta que el choque había dejado una veintena de autos chocados por delante y por detrás. La causa principal fue el reventón de una llanta del primer auto que empezó a frenar y todos los demás se le vinieron encima. A nosotros por ser pequeños, no nos permitieron observar los heridos y demás daños, pero me acuerdo mucha gente llorando, los bomberos y patrulleros llegando a auxiliar a los heridos y todo un caos vehicular en la carretera principal de Lima al centro del país.

Mi papá, después de todo el ajetreo, volvió al auto y dirigió una oración de gratitud a Dios por salvarnos del accidente. En el camino nos contaba que él, al ver los choques delante suyo y que era casi seguro que él también entraría en la seguidilla de autos aplastados, sólo pensó salir de ese carril e hizo lo mejor que pudo no estando seguro si iba poder evitar el choque.

Él atribuyó a Dios toda la maniobra porque, según lo veía, era imposible que estando tan cerca del auto delantero pudiera salir sin rasguño alguno, pero así fue. Todos quedamos con la misma sensación de gratitud al Señor y reanudamos el viaje a nuestro destino.

RECUERDOS MUSICALES DE MI QUERIDO VIEJO 1

El primer recuerdo de mi padre ligado a la música fue cuando yo contaba con alrededor de 7 años de edad. Fue un día 24 de diciembre de 1965, noche de navidad en que la familia tenía la costumbre de repartir los regalos a las doce de la noche. Confesaré mi egoismo al revelar que no me acuerdo el regalo que les tocó a mis 3 hermanos, pero sí que a mi me compraron un organo pequeño a pilas. Era de color crema con una tapa de plástico transparente encima que al abrirlo empezaba un sonidito que avisaba estar listo para tocar. Sus teclas eran delgaditas y tendría como tres o cuatro octavas.

No sé si mis padres se imaginaron, descubrieron o simplemente querían despertar en mí el amor por la música. Ahora que recuerdo, posiblemente intuyeron que me gustaría porque, como me contaban después con mucha gracia, cuando tenía como dos o tres años de edad, cada vez que se caía al suelo una tapa de olla en la cocina yo decía: "tilin, tilin, cayó la tapa". Lo cierto es que ese regalo me llenó de mucha satisfacción.

Recuerdo que al día siguiente de recibir mi sonoro regalo, fuimos con toda la familia a visitar a mis tíos Pedro y Jobita, ella era hermana de mi madre y vivían en Vitarte, como a una hora de viaje de Lima, en automóvil. Antes habíamos recogido a mi tío Gaudencio, otro de los hermanos de mi madre, y juntos enrumbamos hacia el Nor-este de la capital peruana.

Al llegar, después de los abrazos navideños y en medio de la conversación de los adultos, alguien me preguntó cuál había sido mi regalo. Fue entonces cuando saqué mi pequeño teclado, le puse las pilas, abrí la tapa y me dispuse a ejecutar una melodía eclesiástica conocida por todos, el coro: "Alabaré, alabaré". A los 5 minutos ya había dominado la melodía y la repetí muchas veces emocionado de que me resultara sencillo hacerlo.

Fue la primera melodía que toqué y la sentí como una experiencia extraordinaria, allí descubrí que ese talento iba a acompañarme toda mi vida. Cuando ya el pequeño organito me quedaba chico porque me faltaban teclas para seguir sacando canciones, mis padres me compraron otro instrumento más grande, pero esa... es otra historia.

La música ha estado ligada a mi vida hasta ahora, pero me sirvió muchísimo en el ministerio eclesiástico que desarrollé posteriormente. Doy gracias a Dios por el don que me concedió, a mis padres por intuirlo acertívamente y a las iglesias que me dieron la oportunidad de servir al Señor y compartir con algunos niños y jóvenes este conocimiento musical.