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El Blog de Josue Fernando V. J.

DESARROLLO DE LA IGLESIA DE JERUSALÉN

La iglesia cristiana de Jerusalén continuó creciendo y afirmandose en medio de los ataques del Judaísmo y las autoridades establecidas. A partir del capítulo 6 al 8 de l libro de Hechos, vemos cómo la iglesia de Jesucristo se organiza para continuar desarrollando su labor a favor del Reino de Dios y su justicia.

La iglesia crece y reestructura sus métodos de trabajo dividiendo sus funciones. Los problemas no atendidos provocan murmuración. Las preferencias de unos sobre otros causan división (6:1).

Acaparar cargos trae consecuencias negativas, pero la iglesia, en vez de ocultar sus dificultades arregla sus problemas con transparencia, utilizando la capacidad de todos los miembros para colaborar en la solución, reconociendo sus errores, buscando un equilibrio entre la predicación y la atención a las necesidades físicas de sus miembros (2,4).

La iglesia da oportunidades de servicio a sus miembros sobre la en base de:(3)

   a) Su testimonio de vida

   b) La dirección del Espíritu Santo en su vida

   c) Su capacidad para resolver problemas.

La iglesia elige a sus autoridades que son confirmados por los apóstoles orando por ellos (5,6).

La iglesia extiende su labor a otras ciudades sin cerrar sus puertas a sus "enemigos" (7). Los ministerios se desarrollan de acuerdo a las necesidades, algunos son más vistosos (8).

Los grupos sociales confrontan a la iglesia (9), pero ésta da razón de su fe con capacidad y toda  honestidad, diriga por el Espíritu Santo (10), a pesar de las calumnias (11-14).

La iglesia conoce, interpreta y aplica las acciones de Dios a través de la historia para dar testimonio concreto de su fe (7:1-50).

La iglesia juzga a las autoridades por no obedecer sus propias leyes ni a sus profetas y resistirse así Dios que actuó por medio de Jesucristo (51-53).

La comunión directa que tiene la iglesia con Dios se refleja, pero no es reconocida por las autoridades injustas que, guiadas por su fanatismo, condenan a muerte a los inocentes (57,58). ëstos mártires de la iglesia saben perdonar a sus enemigos (59,60).

La iglesia es perseguida por sacar a luz la verdad de Dios y desenmascarar la hipocresía de las autoridades injustas (8:1-3), pero su esperanza le da valor para seguir cumpliendo su misión (4) y en su práctica, supera las divisiones sociales (discriminación) (5-8) y vence a los poderes ocultos de Satanás (9-13).

La iglesia responde con prontitud a las necesidades de las iglesias nacientes, enviando apóstoles para su confirmación (14), éstos enseñan y aplican el bautismo en agua y la obra del Espíritu Santo (16,17).

El Señor guía a la iglesia a predicar donde estan las necesidades y su obediencia trae bendición (26,27). La evangelización se realiza: (29)

   a) Observando las actitudes de la gente.

   b) Escuchando al Señor.

   c) Acercándose a la gente.

   d) Conociendo lo que la gente lee (30).

   e) Buscando el diálogo con la gente a partir de sus intereses (30).

   f) Disponiendo su tiempo y dones para servir a los demás (31).

   g) Respondiendo a las inquietudes de la gente (35).

   h) Sin imponer más condiciones que la fe en Jesucristo (35).

LA IGLESIA DE JERUSALÉN: Los inicios

Antes de la venida del Espíritu Santo la iglesia ya tenía autoridades puestas por Jesucristo, pero faltaba uno que remplazara a Judas. Pedro entonces, puso las bases para reconocer a los verdaderos apóstoles:

1. Que sea varón (las mujeres no eran aceptadas por la sociedad).

2. Que hayan vivido con Jesús y los demás apóstoles, desde el bautismo de Juan hasta la ascensión.

3. Que sea testigo de la resurrección de Jesús.

Después de completar el número de los apóstoles, la iglesia recibe el Espíritu Santo por primera vez (bautismo) y todos, llenos (llenura) de Él, empiezan a predicar las maravillas de Dios en los diferentes idiomas de las personas que estaban escuchándolos. En este caso, las lenguas son dadas para predicar la Palabra de Dios en diferentes idiomas para que todos entiendan su voluntad de Dios.

Pedro abre las puertas del Reino predicando por primera vez en público. Su predicación toma como punto de partida la pregunta que se hace la gente: ¿Esto es de Dios o es que están borrachos? Pedro menciona la profecía de Joel para explicar que lo que escuchan es cumplimiento de las promesas de Dios antes de su venida y que esa promesa es para todos ellos.

Su predicación presenta a Jesús:

1. Aprobado por Dios y asesinado por ellos.

2. Resucitado por el Señor.

3. Testificado por los apóstoles.

4. Como Señor y Cristo.

5. Ellos necesitan:

    a) Arrepentirse de sus pecados.

    b) Bautizarse en el nombre de Jesucristo.

    c) Recibir el Espíritu Santo

El evangelio tiene alcance universal (2:39).

LA IGLESIA DE JERUSALEN.

Los miembros se añaden a la iglesia por medio del bautismo (2:41).

Los apóstoles son los que enseñan las doctrinas básicas (42)

La iglesia mantiene comunión personalizada (42)

Comparten la santa cena (42)

Oran comunitariamente (42)

Los apóstoles hacían maravillas y señales (43)

Los creyentes comparten sus propiedades, bienes y alimentos como una sola familia dando a cada uno según su necesidad. (44, 45)

Reflejan alegría y sencillez de corazón alabando a Dios y dando buen testimonio al pueblo (46, 47).

Los creyentes participaban con naturalidad del Judaísmo en el Templo (3:1)

Los apóstoles devuelven la salud, la fe y su dignidad a un discapacitado (identificación con las señales de Jesús), no en una campaña de sanidad, sino como parte de su vida cotidiana (3:6)

Los apóstoles evitan la admiración de la gente poniendo énfasis en la acción de Dios a través de Jesús (3:13-15) y el cumplimiento de sus promesas (18). No acusan, explican la ignorancia de la gente y los llaman al arrepentimiento y conversión, por su pecado de matar a un inocente y no reconocer la justicia de Dios en Jesús (19-26).

La iglesia sufre cárcel por anunciar al Dios de la vida que triunfa sobre la muerte (4:2,3) y crece en medio de la oposición (4). Responden a las autoridades con respeto y llenos del Espíritu Santo que el fundamento de su fe y acción es la práctica de Jesucristo (8-11), describen los hechos con verdad sin dejar de confrontar a las autoridades con sus injusticias; a ella sus hechos los respaldan (10-14). Las amenazas y coerciones de las autoridades injustas no los intimidan (18-22)

Regresan e informan su experiencia a la asamblea de creyentes (3:23). Esta oye atentamente (24) y se somete a la dirección del Dios soberano y creador que los desafió a ser fieles en medio de la oposición (25, 26). Interpretando las escrituras a partir de la realidad que viven (27, 28) oran, sin quejas ni victimizaciones, pidiendole valor para seguir siendo fieles y que Dios confirme su obra manifestando su poder en bien de los demás (29, 30), lo cual es aprobado por el Señor (31).

La iglesia mantiene un mismo sentir, ama con la misma intensidad y manifiesta vida, eliminando el egoísmo y la propiedad privada al interior para compartirlo todo (4:32). Derrota la pobreza extrema cuando, voluntariamente y sin presiones, los que tienen propiedades las venden para compartirlo solidarizándose con la necesidad de sus hermanos (34); las entregan a los apóstoles quienes las administraban y redistribuyen la riqueza analizando la necesidad de cada uno (35). 

Los apóstoles dan testimonio de la Resurrección de Jesús recibiendo la gracia de Dios por su obediencia (4:33), reconocen y motivan a los creyentes por su fidelidad al Señor (36). La iglesia descubre entre los suyos a creyentes íntegros y también los falsos que dañan su ministerio con su hipocresía (4:37 - 5:2).

La hipocresía, que es mentira contra Dios y señal de un corazón lleno de satanás, necesita descubrirse y sacarla a la luz, discerniéndola apropiadamente para apartarse de quienes la practican aprovechándose de sus hermanos (5:3-5).

La iglesia trata las sospechas de pecado buscando la confesión voluntaria y las evidencias de los hechos (8). El compromiso matrimonial no obliga a apoyar u ocultar el pecado (9). El sufrimiento de las consecuencias del pecado es una advertencia para que toda la iglesia aprenda el temor de Dios (5, 11). La vida de pecado aleja a muchos de la comunión de la iglesia por temor al castigo (13).

La iglesia crece en número de verdaderos creyentes y empieza a reconocer la presencia de las mujeres en su vida (14). Los nuevos creyentes llegan a la iglesia buscando solución a sus problemas y, a pesar de mantenr sus creencias, ven que Dios suple sus necesidades, a veces como una excepción. La iglesia se convierte en un lugar de vida (15, 16).

La iglesia sufre injustamente por hacer las obras de Jesucristo, pero se siente digna y con gozo de cargar su cruz y dejando el temor, enseña y predica a Cristo permanentemente (18,40-42). Dios vela por su iglesia para que sigan anunciando sus obras al pueblo (19, 20). La iglesia mantiene obediencia al Señor a pesar de las leyes injustas de autoridades (21), que no merecen obediencia cuando le quitan libertad a la iglesia y sus derechos al pueblo (29-32).

 

Jesús y la Iglesia

Una síntesis de la iglesia iniciada por Jesucristo la encontramos en los evangelios donde él muestra la verdadera forma de vivir en comunión con Dios y el prójimo, de donde extraemos estas ideas básicas:

1. Jesús se revela como el Mesías, el Cristo y Salvador del mundo, el único Hijo de Dios con naturaleza humana y divina, Dios hecho hombre.

2. Jesús cumple la ley de Moisés como buen judío, pero corrigiendo las malas interpretaciones de los maestros de su tiempo.

3. Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios (Reino de los Cielos), enfatizando el amor a Dios y al prójimo, la justicia al prójimo y ante Dios, y el juicio de Dios en base a estos principios de vida.

4. Jesús demuestra que es el Cristo (Ungido de Dios) por medio de señales y prodigios que eran las características que identificaban al Mesías profetizado en el A.T.

5. Jesús elige a 12 discípulos que viven con él y son testigos oculares de sus hechos, enseñanzas, su muerte y su resurrección.

6. Jesús manifiesta su propósito de edificar su iglesia cuya base es Él mismo, reconocido como el Ungido del Dios vivo (Dios mismo hecho hombre) que resucita y da vida a todos (Mt. 16:16-18).

7. Su iglesia tendrá victoria sobre el poder de la muerte, con facultad de abrir y cerrar el ingreso al Reino, es decir, anunciando las buenas nuevas del Reino de Dios y denunciando los pecados que alejan de Dios; y atar y desatar, es decir, la capacidad de sancionar o perdonar a sus miembros (Mt.16:18; 18:15-16).

8. Para Jesús la iglesia es la Comunidad de hermanos imperfectos que buscan la paz, tratando de restaurar al pecador sin dejar de manifestarle el amor de Dios, que está presente en medio de quienes viven en armonía y oran en un ambiente de perdón (Mt. 18:15-22).

9. Los 12 discípulos son enviados (apóstoles) a hacer otros discípulos en medio de su vida cotidiana, con la Palabra y el ejemplo, a todas las naciones, es decir, destruyendo todas las barreras discriminatorias entre los hombres (Mt. 28:16-20).

10. Después de su resurrección Jesús manda a sus discípulos esperar la promesa del Espíritu Santo, sin cuya presencia es imposible cumplir su propósito en la tierra (Hech. 1:4-8).

11. Los ángeles, luego de su ascención, confirman que Jesús volverá a la tierra, de la misma manera que le vieron irse.     


HISTORIA DE ABRAHAM

En el libro de Génesis, a partir del capítulo 11 versículo 10 se inicia la historia de Abram cuando nos presenta a sus ascendientes como parte de la línea genealógica de Sem, primer hijo de Noé con quien la tierra se vuelve a poblar después del diluvio, y conytinúa sí:

El padre de Abram fue Taré, jefe de su grupo familiar que vivía como seminómada, yendo de un lugar a otro en busca de comida y agua para sus rebaños. El nombre de su esposa se desconoce. Él tuvo 3 hijos: Abram, Nacor y Harán quienes vivían en Ur de los caldeos, una de las ciudades más antiguas al sur de Mesopotamia, en el actual Golfo Pérsico; su dios principal era la luna.

Pasando los años Harán tuvo un hijo llamado Lot y dos hijas: Milca e Isca. Nacor se casó con su sobrina Milca y Abram con su media hermana por parte de padre, Sarai; esta resultó siendo estéril, lo cual era mal visto por su comunidad, aunque Abram nunca la trató mal por eso. Después de unos años murió Harán, entonces Taré, posiblemente llevado por creencias de ese pueblo, haya pensado que ésta le trajo mala suerte por la nuera estéril y la muerte de su hijo. Con esa idea decidió salir de ese lugar y viajar hacia Canaán acompañado de Abram, Sarai y Lot. Nacor se quedó en Ur. Pero sin proponérselo se quedaron en la ciudad de Harán hasta el día de su muerte, cuando tenía 205 años de edad.

Abram se quedó a cargo del grupo familiar y siendo trabajador y responsable hizo buenos negocios y adquirió bienes, ganado, siervos y siervas. Estaban ellos muy bien establecidos y nada hacía presagiar que de un momento a otro salieran buscando una nueva tierra donde vivir. Es aquí donde toda la estructura económica, política y social de Abram sufre una ruptura fundamental y empieza su transición hacia una nueva forma de vida.

Resulta que Abram había tenido un encuentro con Jehová, un dios que él desconocía pero que era la primera vez que veía a un dios revelandose a un hombre de manera personal. Por su costumbre, guardó mucha reverencia ante Jehová y escuchó todo lo que tenía que decirle sin preguntar nada. Jehová le dijo: "Sal de tu tierra y deja la casa de tu padre porque yo te voy a mostrar un territorio donde llegarás a ser una gran nación, te bendeciré y serás muy reconocido para que seas de bendición a los demás. Los que te hagn bien serán bendecidos y los que deseen tu mal recibirán el mal que te desearon y tu llegarás a ser bendición para todas las naciones de la tierra".

Abram, inspirado en la revelación que había recibido de Jehová y entusiasmado por el proyecto de vida que este le ofreció, inmediatamente explicó el nuevo plan a su familia y se prepararon para partir. Tomaron todos sus bienes y esclavos y obedeciendo a Jehová en todo, salieron hacia la tierra de Canaán teniendo él unos 75 años de edad. Cuando llegaron a esa región encontraron un lugar de culto antiguo bajo el árbol de More que está en Siquem. Se dieron cuenta que los cananeos aún vivían en esas tierras.

Jehová tuvo entonces otro encuentro con Abram para confirmarle que esa era la tierra que le daría a su descendencia. Abram, agradecido por su dirección y misericordia, le construyó un altar y empezó a adorarlo como Dios. Después se instaló en un monte al oriente de Betel teniendo a Hai al otro lado. Allí también construyó Abram otro altar a Jehová e invocó su nombre como su Dios. Con el tiempo Abram llegó al Neguev. 

LA FE DE ABRAHAM

Cuando el libro de Santiago nos habla de la fe, su énfasis no es el mismo que el del apóstol Pablo en Romanos o Gálatas, éste busca aclarar una doctrina para las nuevas iglesias y utiliza mucho el pensamiento griego del cual estaba imbuido. Santiago en cambio, guiado por una sincera preocupación por lo que pasaba a su alrededor (desigualdad social y la actitud de los cristianos frente a ella), busca que la iglesia comprenda y viva una fe práctica, que no sólo busque su conveniencia (su salvación), sino que demuestre la verdadera fe por sus obras; para describir esta fe pone el ejemplo de Abraham.

Abraham fue el hombre a través del cual Dios formó el pueblo de Israel, al cual se le llama "El padre de la fe" y de quien Dios mismo dice, a través del profeta Isaías, que es "su amigo". Por medio de él quiso graficarnos lo que es la fe que trasciende el Antiguo Testamento y llega hasta nuestros días. Los evangélicos hemos puesto el mayor énfasis en la salvación por la fe y a veces hemos caído en un espiritualismo espúreo. Los católicos pusieron su fe en la salvación por las obras y cayeron en un activismo sin espíritu, tratemos de encontrar el equilibrio en la vida de Abraham.

Una de las cosas que resalta en la vida de este hombre de Dios es su obediencia, cada vez que el creador le manda o pide algo, él siempre obedece; no es una obediencia a regañadientes, obedece porque sabe quién es el que se lo ordena, allí es que podemos ver su fe. Cuando Dios le ordena dejar su tierra, su familia y su estabilidad, él obedece. Cuando le pide sacrificar a su hijo, Abraham sigue sus instrucciones las preguntar nada. La fe se vive, no se queda en conceptos.

Otra característica de Abraham es su gratitud. Cada vez que Dios le promete algo o que él se mete en problemas y el Señor lo libra o gana una batalla, este hombre construye un altar para agradecer a Dios por su protección, su aliento y su dirección. Además reconoce que sus riquezas vienen de Dios al darle los diezmos de su botín al sacerdote Melquisedec y rechazar los regalos del rey de Sodoma y otros más. La fe reconoce de quien vienen nuestras bendiciones y le da lo que le corresponde.

Es también Abraham un hombre generoso. Cuando se dio cuenta que Lot necesitaba un lugar más grande donde vivir le dejó escoger lo mejor de la tierra escogiendo quedarse con lo demás. Cuando llegan a su tienda los viajeros que iban de paso a Sodoma y Gomorra, él les pide que se queden para ser servidos de lo mejor que tiene. Abraham no escatima esfuerzos ni bienes para compartirlos con los demás. La fe verdadera va ligada siempre al amor al prójimo.

El amor a su familia resalta en la vida de este hombre de fe. Trata siempre a su esposa con respeto y amor, dándole el honor que ella merece y tomando las riendas del hogar. Cuando Lot se mete en problemas, Abraham ora a Dios por su libertad y va en su ayuda logrando liberarlo. Después él no pide retribución ni saca en cara los problemas de Lot, simplemente le devuelve la capacidad de seguir madurando y tomando sus decisiones sin imponerle nada. La fe fortalece el amor a la familia y la esperanza en el Señor.

La fe de Abraham le llevó a ser un hombre justo en sus negocios y pactos con otros pueblos. Un ejemplo de ello vemos cuando acuerda respetarse y ayudarse mutuamente con el rey Abimelec y su descendencia, que estaba preocupado por el futuro de su familia. Éste reconoce en primer lugar que Dios está con Abraham en todo cuanto hace, es decir, el testimonio de vida de Abraham era contínuo y una manera de identificarse como hombre de fe en Dios. Abraham cumple su palabra y sus promesas y así es reconocido en esa región. La fe verdadera no separa los negocios ni el testimonio de vida de la voluntad de Dios.

Finalmente, Abraham confía en las promesas de Dios y actúa en consecuencia. Cuando envía a su siervo para buscar esposa a su hijo tratando de ser fiel al pacto con Dios que no se uniría, ni él ni su descendencia, con mujeres que lo llevaran a adorar a otros dioses, le dice que vaya confiando en que Dios guiará su búsqueda para encontrar una esposa digna de su hijo, y si así no sucediere el siervo quedaría libre de su responsabilidad. Como sabemos, Dios bendijo esa búsqueda hasta por medio de señales. La fe es espera confiada en las promesas de Dios mientras cumplimos nuestras promesas.

No es raro entonces que cuando el A.T. y el N.T. hablan de la fe de Abraham, afirmen que cuando creyó a Dios, le fue contado por justicia. Con esta declaración, la Biblia está expresando lo que es una verdadera fe: "El creer y poner nuestra confianza en Dios no es simplemente una actitud mental y de espera pasiva en Dios, es fundamentalmente una forma de vida que cumpla con las exigencias de justicia y juicio en toda nuestra manera de vivir". Así lo manifiesta Dios mismo cuando pensando para sí, dice de Abraham: Porque yo sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Para evitar los errores de comentaristas bíblicos que sólo refieren los aspectos positivos de la vida de los personajes de la antigüedad, diremos que Abraham, tanto como Sara, demostraron también actitudes muy humanas y hasta vergonzosas si las miramos desde nuestra realidad y valores occidentales. Refiere el A.T. que Sara y luego Abraham se rieron por su incredulidad cuando el ángel les repitió que tendrían un hijo en su vejez, botaron de su casa en dos oportunidades a Agar y su hijo, mintieron para salvar su vida y aún así Dios les permitió recibir bienes y riquezas que incrementaron las que ya tenían.

Todo eso sólo nos dice que el ser humano no es perfecto, pero que en medio de su imperfección Dios, que  conoce la sinceridad y el compromiso que hay en sus corazones al aceptar el desafío de vivir conforme a su voluntad, nos da la oportunidad de ser transformados en hombres y mujeres que buscan una nueva forma de vivir en sociedad, en una nueva sociedad, con nuevos valores y principios de justicia, paz, amor y esperanza.

La siembra y la cosecha mal entendida

Respecto a este tema muy en boga, ahora que han salido muchos grupos neopentecostales que se dedican a pedir ofrendas a cualquier cristiano con el chiché de: "trae tu siembra para que recibas la cosecha", es necesario hacer algunas precisiones del pasaje bíblico del cual se toma esta filosofía de vida, ya que existen emisoras de este tipo en diferentes países, que se dedican exclusivamente a pedir dichas "siembras", como si el Señor les hubiera llamado a pedir dinero, y algunos los piden hasta para pagar sus gastos de emisión en la radio porque no les alcanzan sus presupuestos, a ésto llaman ellos proyectos de fe.

El pasaje preferido de los tales es II Corintios 9:6, "... el que siembra escasamente, también segará escasamente, y el que siembra generosamente, generosamente también segará".

Empecemos recordando que uno de los puntos principales del evangelio de Jesucristo es tener un corazón generoso para ayudar a los pobres como fruto de nuestra verdadera fe en Dios. Es su falta lo que descalifica al joven rico para tener comunión verdadera con Dios, por eso Jesús exclama "Cuán difícil es que un rico entre al Reino de los Cielos...". Es también lo que le reclama el Señor al rico de la parábola por lo que perdió su esperanza eterna. Por eso, cuando Jesús oye declarar públicamente a Zaqueo que va a dar la mitad de sus bienes a los pobres (aparte de la devolución a los que defraudó -eso decía la ley), exclama: "Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham, es decir demuestra su fe con obras de amor a los pobres.

Cuando Pedro y Pablo se separan para dedicarse uno al ministerio con los judíos y el otro al de los gentiles, dice Pablo que una de las cosas que le recomendaron los de la circunsición, al aprobrar su ministerio, es a "acordarse de los pobres" y él afirma que es algo que procuró hacer con diligencia (Gál. 2:6-10). Estamos entonces ante una actitud no opcional, sino exigente del evangelio de Jesucristo, la ayuda a los pobres.

Ese es el tema del famoso pasaje que habla de la siembra y la cosecha, se refiere a la ayuda específica que Pablo motiva a hacer a los hermanos de Acaya viendo el ejemplo de los Macedonios quienes había dado más allá de sus fuerzas, es decir, en medio de su pobreza habían ofrendado como ricos para ayudar a sus hermanos pobres que sufrían hambre. En Romanos 15:25-27 Pablo explica a los romanos que en ese momento iba a Jerusalén llevando la ofrenda para los hermanos pobres de Jerusalén, de parte de las iglesias de Macedonia y Acaya, es decir, también de los Corintios.

En I Cor. 7:1 Pablo está respondiendo preguntas que le hicieron los Corintios anteriormente, y en el capítulo 16:1-4 del mismo libro responde acerca de las ofrendas a los hermanos pobres de Jerusalén, dando indicaciones de cómo es que deben separar estas ofrendas especiales poco a poco, cada primer día de la semana.

Ese es también el mismo tenor y sentir con el que comparte el pasaje de II Cor. 8 y 9. No es, como se enseña muy superficialmente por ahí, que debemos sembrar para cualquier propósito, cuando Pablo habla de sembrar, se refiere específicamente a ayudar a los pobres con ofrendas especiales que nacen de un corazón generoso y abierto a las necesidades de nuestro prójimo.

No se puede usar este pasaje para pedir ofrendas a diestra y siniestra, ni aunque fueran para evangelizar u otras tareas de la obra de Dios; sólo sembramos ( y tenemos la esperanza que Dios va a bendecirnos cuando lo necesitemos) cuando abrimos nuestros corazones a las necesidades de los pobres. Entonces sí cobran sentido los salmos y otros pasajes de la Biblia que nos hablan de que Dios es el defensor de los pobres, que si nos acordamos de los pobres Dios lo tomará en cuenta.

Dice Pablo después, que no hay que dar estas ofrendas por necesidad, pero cuántas veces escuchamos que los que piden ofrendas como siembra, afirman que Dios les va a devolver muchisimo más de los que dan, por lo cual insisten en dar como una forma de salir de nuestras necesidades. Eso no es más que mala interpretación de la Biblia, sin tomar en cuenta el contexto del pasaje que se explica. Será Dios quien juzgue a quienes enseñan así, pero debemos prestar mayor atención a las recomendaciones de Santiago que nos dice que la condenación será mayor para aquellos que se hacen maestros sin serlo (3:1).         

 

Kouri ¿Confiable para ser autoridad en Lima?

Hace ya algún tiempo que sigo las noticias del Perú, pensando además en las próximas elecciones municipales y regionales y me doy con la sorpresa de que Lourdes Flores, la popular "Lulú", defensora de las familias pudientes y el tristemente famoso Alex Kouri, defensor de la corrupción más grande de la historia peruana, llevan la delantera en la intención de votos (por lo menos esa es la visión que nos presentan los medios de comunicación) a otras personas interesantes como Susana Villarán, de Fuerza Social,  o Humberto Lay, de Restauración Nacional.

Si no queremos "hacer hígado" quizá podemos reirnos de las preferencias de los electores limeños que, siguiendo las tendencias de los MCM, buscan mejorar las condiciones de vida de la comuna más grande del país. No hablaré de Lulú porque es mucho más conocida por sus derrotas electorales a la Presidencia de la República que por sus logros judiciales, a menos que sea verdad las sospechas que se le tienen por defender casos corruptos. En general tiene buena imagen para los demás, aunque a mí me deja muchas dudas.

El caso que me preocupa es el de Kouri que, teniendo vídeos comprobados de corrupción junto a su compadre Montesinos, tenga la desfachatez de presentarse como candidato y ahora de ser uno de los que tienen mayores admiradores. No puedo comprender cómo es que los electores, sabiendo sus sucias jugadas políticas y económicas, pueden confiar que será un buen alcalde de Lima. A menos que la corrupción haya calado tan hondo en nuestra sociedad que su fama ya no sea motivo de indignación sino de deseo y eso sí sería desastrozo.

¿Es que acaso no nos basta con darnos cuenta de los faenones de los apristas hoy en el poder y de sus conexiones políticas con el fujimontesinismo, de quienes huyó el inefable Alan García despues de su primer gobierno, y ahora son compadres para conseguir la elección de la señorita Keiko que estudió a lo grande en EEUU con la plata de todos los peruanos? ¿O se piensa ingenuamente que la corrupción de Fujimori y Montesinos ya dejó de existir? No, no, está vivita y coleando por no decir algo más fuerte.

Y teniendo ahora frente a nosotros a candidatos tan respetables como Susana Villarán y el chinito Lay, ¿No es posible pensar que son gente capaz de cambiarle el rostro no sólo a Lima, sino principalmente a la forma de hacer política en el Perú? Quizá haya el recuerdo de que otro descendiente del país del sol naciente en un cargo de autoridad en el Perú sea de mala suerte, pero lo cierto es que hay enorme diferencia entre Fuji y Lay, y no se trata de que uno sea japonés y el otro chinito, sino básicamente en cuanto a su limpieza de vida, que es un testimonio concreto básico. válido y preferible al de su Curriculum Vitae.

Por otra parte, nos encontramos con una mujer luchadora, inteligente, con un desprendimiento generoso de su persona hacia los demás que la hacen muy carismática y con una capacidad de liderazgo lejos de ser dictatorial. Susana ha demostrado no ceder a las tentaciones del poder cuando fue Ministra de Justicia y de la Mujer y sobre todo dejar una impecable hoja de vida en su paso por los dos ministerios. ¿Cómo es posible que la gente prefiera corruptos a gente de limpia trayectoria? Eso es inexplicable, mientras los medios de comunicación juegan su partido haciendole el juego a quienes defenderán sus intereses.       

EL AYUNO Y SUS DESVIACIONES

En mi experiencia cristiana evangélica que data desde mi nacimiento en una familia de esta tradición, no escuché enseñanza sobre el ayuno bíblico hasta más o menos el año 1977 cuando mi iglesia tuvo contacto con hermanos que venían de iglesias pentecostales que tenían esta práctica permanentemente. Fue un tiempo bueno el compartir con ellos diferentes posiciones respecto a enseñanzas que recibimos y, aunque en ese tiempo yo recibía todo con avidez, me llamaba la atención algunas cosas que me parecían hasta ilógicas.

Fue así que se escuchaban cosas como que el ayuno lo volvía más espiritual al creyente, que mientras más ayunaba uno, más cerca estaba de Dios para recibir revelaciones especiales y específicas. El ayuno se volvió casi una "varita mágica" para conseguir lo que uno quisiera que Dios le dé, por ejemplo, cuando se le contaba algún problema a un hermano, te decía: "no te preocupes, eso se arregla con tres ayunos", y a mí me parecía estar escuchando al sacerdote católico cuando al confesarse mandaba a orar diez Padrenuestros y cinco Avemarías.

Cuando empecé a estudiar la Biblia me di cuenta que efectivamente, la biblia hablaba del ayuno que era una práctica del pueblo de Israel y otrros pueblos antiguos, sólo que había recibido enseñanza de la buena, pero también de la otra, por eso será mejor prestar atención a lo que dice la Biblia acerca de este tema tan importante y tan manipulado a la vez.

La primera referencia al ayuno en la Biblia la encontramos en Lev. 16:29, donde Dios establece una fecha específica (10 del 7º mes) para que Israel lo dedique al ayuno. La ley decía que éste es dedicado a Dios y que debía suspenderse todas las labores de ese día, que es una ley permanente para los israelitas, que será un día de reposo y que el propósito era recibir el perdón y limpieza de los pecados (v.30). El sacerdote tenía que ofrecer sacrificios a Dios, primero por sus propios pecados y los de su familia, después por los de los sacerdotes y luego por todo el pueblo. Este ayuno se debía celebrar una sola vez al año.

Recordemos que Israel está en el desierto y Dios está tratando de cambiar la mentalidad de su pueblo que había salido de Egipto lleno de la cultura y costumbres del imperio, con el fin de enseñarles a tener comunión con un solo Dios, Él, y a relacionarse correctamente con su prójimo, de tal manera que puedan ser un ejemplo de sociedad para los demás pueblos de alrededor, idólatras, injustos en sus relaciones sociales y corruptos en su moral.

Vemos que el ayuno en su origen, en Israel, tenía como propósito pedir perdón a Dios con arrepentimiento genuino, reiniciar la comunión con Dios y corregir las actitudes injustas en la sociedad. Esta ley fue una iniciativa de Dios a partir de una experiencia negativa con los hijos de Aarón, que se acercaron a la presencia de Dios ofreciendo fuego extraño y por tomar en menos la santidad de Dios, murieron (Lev. 10: 1-3 y 16:1).

En Lev. 23:26-32 se habla del mismo Día del Perdón, enfatizando que es día santo, es decir separado para Dios, buscando su perdón y se recalca que nadie debe hacer trabajo alguno ese día bajo pena de ser eliminado de su pueblo. Este énfasis era necesario porque Dios quería que el pueblo entendiera que cualquier servicio a Él debía hacerse con compromiso de corazón e involucrando toda la vida, por lo tanto no debía distraerse con otras actividades.

Los israelitas, pegados a la letra más que al espíritu de la ley, como muchos hoy, se volvieron legalistas por temor al castigo; su celo en el futuro, llevó a los fariseos a enfatizar la letra escrita y no su propósito que era la búsqueda del perdón de sus pecados. Algo más, el ayuno judío era de 6 p.m. a 6 a.m. del día siguiente, es decir ellos podían tomar sus alimentos durante el primer día y empezar el ayuno bien comidos. Una vez más, el énfasis no está en el horario, sino en el propósito del ayuno. Algunos hermanos hacen énfasis en que los ayunos deben cumplirse de 6 a.m. a 6 p.m. obligatoriamente, eso es un ejemplo de legalismo.

Desde el principio el ayuno bíblico no tuvo el propósito de cumplir los deseos del que se acerca a Dios, sino de buscar el perdón y la misericordia de Dios para evitar las consecuencias de sus pecados. Israel empezó a practicar el ayuno una vez al año. Después lo hacía sólo en momentos de crisis o alguna calamidad en el pueblo (Jer. 36:9; Joel 1:14; 2:12, 15). Después de la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.C., ellos establecieron un día más para ayunar, el 5º mes.

Cuando los profetas vieron que el ayuno se había convertido en una práctica religiosa sin sentido porque se hacía para cumplir un rito y no como búsqueda sincera de Dios, Él los envió a denunciar su hipocresía. En diversos momentos de la vida de Israel Dios los amonestó para que corrijan esa actitud, uno muy explicativo se encuentra en Isaías 58. En ese entonces el pueblo se había cansado de ayunar por muchos años sin respuesta de Dios, entonces el profeta les dice que si siguen ayunando sin cambiar sus actitudes con Dios y su prójimo, Él no iba a responderles.

El ayuno no consiste en poner cara de luto o en castigar al cuerpo, lo que Dios les reclama es justicia y amor a su prójimo, dejar las opresiones, abusos entre ellos, tiranías del poderoso contra los pobres, ellos debían renunciar a las injusticias y opresiones de manera concreta. Pero el ayuno no sólo consiste en portarse bien, sino en dejar nuestro egoísmo, preocuparse por el pobre, el que tiene hambre, ayudar al más débil de la sociedad para tratarlo con dignidad, de tal manera que todos disfrutemos de las bendiciones de Dios, sin resentimientos ni desigualdades. Entonces y sólo entonces Dios contestará las peticiones y el clamor de su pueblo.

En el N.T. cuando Jesús se refiere a las 3 prácticas espirituales de los judíos (la limosna, la oración y el ayuno), no manda a sus discípulos que lo practiquen, tampoco que no lo hagan, él sólo se limita a corregir sus falsas prácticas, algo así como: "si vas a hacer algo para Dios, hazlo bien, sino, mejor no lo hagas". Él enseña que la limosna debe hacerse en secreto, no para recibir agradecimientos ni reconocimientos especiales. Que la oración no se haga para demostrar nuestra bondad ante otros, sino en secreto y ante Dios y de paso, en esa parte no menciona al ayuno como ayuda obligatoria de la oración.

Al hablar del ayuno dice: "Cuando ustedes ayunen...", excluyéndose de esa práctica. Sabemos que él sí oraba, pero no ayunaba y eso se percibe en Mt. 9:14 cuando a él le preguntan por qué él y sus discípulos no ayunan como todos los grupos religiosos, él les contesta que ellos están de fiesta porque están disfrutando su presencia, y nuevamente Jesús no se incluye entre los ayunadores. Los que ayunan -dice- no deben aparentar una espiritualidad especial ante los demás, lo deben hacer para Dios y sólo para Él porque es el único que puede perdonar nuestros pecados. Por eso el ayuno no demuestra necesariamente que el ayunador esta en plena comunión con el Señor, depende de su actitud sincera e íntegra con la que se acerca a Él (renunciando a sus pecados contra Dios, su prójimo y toda la creación), y de su práctica de vida con respecto a su prójimo.

La única vez que pareciera que Jesús ayuna es cuando satanás lo tienta y él va al desierto por 40 días (algunos han querido imitar literalmente a Jesús y se enfermaron o murieron. Aunque alguno resista, esa no es la enseñanza del pasaje). Allí Mateo está tratando de demostrar que Jesús es el Nuevo Moisés de Israel que ha venido a cumplir y enseñar la voluntad de Dios, corrigiendo las falsas prácticas de los líderes religiosos legalistas: es perseguido de bebé para ser asesinado, como Moisés; pasa 40 días en el desierto, como Moisés pasó 40 días en el monte para recibir las tablas de la Ley; después Jesús sube al monte para enseñar al pueblo la Nueva Ley del Reino de Dios. Es decir, Jesús es el nuevo y verdadero Moisés, superior, por supuesto, al del A.T.   

Terminemos con el caso de Cornelio que nos ilustra el tema. En Hechos 10 se dice que él oraba con ayunos y daba limosnas, pero cuando el ángel se le acerca a darle la respuesta de parte de Dios, le dice que Él ha oído sus oraciones, ha visto sus limosnas, pero no menciona para nada el ayuno que realizó, ¿Por qué? Porque el ayuno no es una "varita mágica" que cambia las circunstancias. El ayuno es una actitud permanente de humildad, obediencia y fe en la búsqueda de la misericordia de Dios para perdón de nuestros pecados y estar a cuentas con Él. Eso significa que yo debo estar dispuesto a renunciar a mis egoísmos y abrir mi corazón al necesitado, al débil, al marginado, dejando mis actitudes injustas que haya hecho contra él (maltratos, insultos, indiferencias, etc).

El ayuno entonces, no es una práctica para salir de apuros, ni un compromiso de Dios para resolver nuestros problemas, sólo resuelve nuestro problema mayor, nuestra comunión con el Señor en espera de corregir radicalmente nuestras relaciones con los más desfavorecidos, de tal modo que luego, al esforzarnos por conseguir lo que deseamos (sin afectarla vida de los más débiles), recibiremos las bendiciones que Él nos ha prometido. Si estamos dispuestos a ello ayunaremos y saldremos con limpia conciencia.