Blogia
El Blog de Josue Fernando V. J.

RECUERDOS MUSICALES DE MI QUERIDO VIEJO 2

Una característica de mi papá fue su contacto con la música. Nunca la estudió pero tenía un oído prodigioso porque sacaba las cuatro voces básicas (melodía, segunda, tenor y bajo) para ensayar con el coro que dirigía en la Iglesia Evangélica Peruana de Magdalena, su iglesia de toda la vida. Mis recuerdos me llevan a algunos días de la semana en las que le oíamos ensayar las voces. Algunas veces eran viernes y sábados en la noche y otras los domingos en las mañanas muy temprano, antes de ir al culto.

Do-re-mi-fa-sol-la-si-do / Do-si-la-sol-fa-mi-re-do / DO (alto)-do (bajo), era lo primero que hacía y quedó como un sello en los oídos de todos sus hijos. Después solfeaba un poco y luego de un tiempo lograba sacar las cuatro notas para el coro que tenía que ensayar el domingo en la tarde.

Verlo en los ensayos del coro era otro cuento porque primero empezaba dirigiendo una oración, después hacía oír el himno con la ayuda de algún organista, creo que la que mayor apoyo le dio en los tiempos de nuestra "chiquititud" fue la hermana Elsa Ballón, una mujer con buen sentido del humor, pero a la vez recta y eficiente en su labor musical; fue mi maestra de la Escuela Dominical por varios años y dejó buenísimos recuerdos pedagógicos que hasta ahora recuerdo, usando su infaltable pizarra forrada con franela verde donde ubicaba las figuras de las historias bíblicas que nos iba relatando con mucho talento.

Siguiendo con los ensayos, mi padre no sólo hacía ensayar por horas al coro, sino que también era exigente, pero no del tipo renegón, sino del que sale con una broma que hace reconocer a alguien que se equivocó su error y a corregirlo. Habían jóvenes y personas mayores en el coro y puedo afirmar que pasaron varias generaciones como miembros del famoso coro, que en sus mejores tiempos participaba en concursos a nivel de iglesias de la IEP.

Otro acápite respecto a la música es que desde adolescentes nos enseñaba himnos especiales a los tres hijos varones que con él hacíamos un buen cuarteto que presentamos números especiales en nuestra querida IEP de Magdalena. Mi hermano Samuel cantaba la primera voz, Eduardo hacía el tenor, a mí me tocaba hacer la segunda y mi viejito entonaba el bajo. Así que los Vivanco’s llegaron a ser conocidos por su talento musical. No recuerdo cuánto tiempo duramos presentando canciones en la iglesia, pero fue una experiencia inolvidable.

Diré con modestia que el único miembro del cuarteto Vivanco que llegó a ejecutar instrumentos como acordeón, teclado y guitarra fue su humilde servidor, después en la familia mi hermana Sarita me destronó porque estudió Ministerio Musical y podía dar clases de música, sólo que en ese entonces yo ya no era un niño para empezar a tocar instrumentos leyendo música, todo lo sacaba al oído, así que no llegué a ser su discípulo, pero me sirvió mucho el oído musical que heredé de mi papá.

Cuando estuvimos en su velorio, los hermanos de la iglesia decían que mi padre ahora se encontraba dirigiendo el coro del cielo. Qué buena imagen que se les ocurrió, seguro que el hermano Fernando Vivanco Torres dejó huellas en varias generaciones. ¡Gloria a Dios!    

1 comentario

Eliseo -

No conocí lo suficiente al Hno. Fernando. No recuerdo cuándo lo conocí, creo que tu me presentaste en una de las tres o cuatro ocasiones que visité la IEP de Magdalena entre los años de 1987 y 1989. Luego lo ví cuando trabaja en Breña, y conversábamos algún detalle de la amada IEP. No dudo, como dices en esta pequeña semblanza, que fue un hombre de fe y compromiso con la obra de Dios, y que supó inculcar en sus hijos lo que Dios le dio, el canto y la alanbanza a Dios.