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El Blog de Josue Fernando V. J.

CANTAR DE LOS CANTARES

CAPITULO 2

Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles. Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas. Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor. Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al corzo, 
O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías. Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, 
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne. Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios. Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo 
Sobre los montes de Beter.

"No despertéis ni hagáis velar el amor hasta que quiera", es una oración que se utiliza muchas veces para llenar un espacio importante en una tarjeta de invitación a un matrimonio cristiano, y por supuesto la expresión tiene belleza, poesía y romanticismo , sólo que dicho fuera de su contexto cultural, geográfico y lingüístico pareciera que el matrimonio, de manera mágica, va a resultar en un amor imperecedero, y casi todos sabemos que no es así.

El amor no es mágico, ni viene envuelto en una hermosa caja de regalo. Algunos pensarán que el amor, por ser de Dios, es un regalo que Él nos da terminado, pero resulta que no es así, el amor se construye y eso es lo que nos muestran los dichos de este cantar entre la esposa y el esposo.

En primer lugar vemos que la mujer dice: "Yo soy..., y habla muy bien de ella misma, es decir se unió a su esposo con una buena autoestima. Una buena autoestima no significa para nada orgullo o altivez, sino un concepto equilibrado de uno mismo, sin creerse más, ni menos que los demás. Esto es importante para que el amor crezca porque evita actitudes incorrectas en la relación conyugal: estar a la defensiva o hacerse la víctima, etc.

En las mujeres de manera especial porque las experiencias vividas en un matrimonio descompensado psicológicamente dan cuenta de la forma indigna en que viven muchas mujeres que no han aprendido a valorarse así mismas. Algunas endiosan tanto a sus esposos que cuando se dan cuenta de sus infidelidades se les cae el mundo, pero son o se sienten incapaces de salir adelante sin su compañía. Quizá mujeres demasiado dependientes de sus padres.

Otras viven haciéndose las víctimas de todo hasta que llegan a hartar al esposo que cansado pierde el interés en seguir construyendo su felicidad con ellas, Esto no justifica en ninguna manera su proceder infiel, pero recalca el error grave que cometen algunas mujeres en su relación de pareja. Por lo tanto, será mejor prestar atención a los ejemplos bíblicos con una correcta contextualización de los mismos.

En segundo lugar vemos que la actitud del varón  es la de resaltar positivamente la imagen de la esposa en medio "los espinos", es decir, es casi imposible no hacer comparaciones entre mujeres, pero el hombre que valora a su mujer siempre la ve a ella como ganadora entre muchas que pueden ser más hermosas físicamente, pero es allí donde él recuerda lo mejor de su esposa.

Luego vemos que la esposa llama "deseado" a su esposo. No es de las que esperan la llegada del esposo con temor de su ira, tampoco con vergüenza de su inferioridad, sino con ansias, con gusto, con sorpresas alentadoras, con ganas de conversar, compartir, alegrarse o llorar juntos porque sabe que juntos llevan la carga. Es en este contexto que la mujer se siente "enferma de amor", expresión poética que da a comprender su máximo placer de amar y saberse amada.

Ni las estaciones del año, ni la música, ni la naturaleza toda hacen olvidar al hombre que  su mujer es lo que más desea y espera el mejor momento para disfrutarlo con ella. Ella se alegra al oír su voz, él no deja de animarla a salir y pasar el mayor tiempo juntos.

Así sí da gusto vivir el amor, que de esa manera entendemos, es un regalo de Dios.       

CANTARES CAP. 1

Cantar de los cantares, el cual es de Salomón. ¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves unguentos, Tu nombre es como unguento derramado; Por eso las doncellas te aman. Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman. Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable Como las tiendas de Cedar, Como las cortinas de Salomón. No reparéis en que soy morena, 
Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí; Me pusieron a guardar las viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé. Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros? Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Ve, sigue las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores. A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía. Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares. Zarcillos de oro te haremos, Tachonados de plata. Mientras el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dio su olor. Mi amado es para mí un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos. Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi Es para mí mi amado. He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas. He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; Nuestro lecho es de flores. Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés los artesonados. (Cantares capítulo 1)

Asi empieza este poema al amor entre un hombre y una mujer que se aman y no dejan de comunicarse sus sentimientos. Cada uno habla a su tiempo y en medio de ellos hay un coro que también se expresa, a veces en plural. ¿Qué podemos aprender para una buena relación de pareja?

1. Que la mujer es quien toma la iniciativa de expresar sus sentimientos a su esposo, a quien alaga con frases y comparaciones muy atinadas. Esto es un buen ejemplo para aquellas mujeres que están acostumbradas a dejar que el esposo tome la iniciativa en el juego del amor, quizá rezagos de un machismo formado en la casa paterna. La mujer expresa sus deseos sin reservas porque están en la intimidad conyugal. Algunas mujeres, casadas sin preparación para el matrimonio, me han confiado que en el acto sexual con sus esposos ellas fueron completamente pasivas, aceptándolo como un sacrificio para satisfacer la necesidad del hombre, por lo tanto nunca disfrutaron la intimidad. Sea este ejemplo bíblico un aliciente para romper con esa atadura generacional.    

2. La mujer enamorada no deja pasar ni un detalle del hombre, se fija en sus perfumes y unguentos que animan la intimidad. Sea este aspecto una llamada de atención a los hombres que sin preparación previa personal y de la mujer, sólo buscan satisfacer sus instintos. Especialmente esos esposos egoístas que buscan la intimidad con sus mujeres como si fuera su premio por traer dinero a la casa y no se preocupan de oler a limpio ni menos oler rico para atraerlas a ellas.

3. La mujer que ama y sabe mantener a su esposo alagado y satisfecho no tiene por qué vivir celándolo desmedidamente. En el texto la mujer dice: "Por eso las doncellas te aman", y lo expresa con naturalidad porque se da cuenta que si su esposo se preocupa por su apariencia y/o desarrolla algún liderazgo en su trabajo, siempre habrá mujeres que lo admiren, pero ella lo mantiene con sus ojos puestos sólo en su amada.

4. El hombre también alaga a la mujer por su galantería, por su belleza, por sus detalles; vive enamorado y enamorándola contínuamente. Quiere verla siempre bella como a él le gusta, aunque siempre habrá mujeres hermosas en cualquier lugar, la suya tiene que sobresalir en su mente y corazón valorándola por sus cualidades y sintiendo que nadie lo amaría más que ella.

5. Después de resaltar la belleza de cada uno, ambos esposos no sólo disfrutan de su lecho de flores, sino que ese gozo que sienten les hace mirar su hogar construido con las maderas más finas y resistentes. No sólo se trata de cuidar la intimidad para edificar una buena relación, ese aspecto va complementado con una preocupación constante de construir un hogar que dé protección (techo) y muestre creatividad y buen gusto (artesonados) donde den ganas de vivir.           

EL AMOR EN CANTAR DE LOS CANTARES

Tengo q confesar que, cada vez q escuchaba un sermón de Cantares (habrán sido 3 en mis 50 años de iglesia), nunca me convenció la explicación de q se trataba de una metáfora para hablar de la relación de Dios con su pueblo. Ahora menos, a pesar de saber q en el A.T. y N.T. se utiliza esa figura poética. Pero cuando le quitamos al texto su dimensión humana y contextual, nos perdemos una parte importante de la revelación de Dios y la convicción para poner en práctica su voluntad. Pienso q los prejuicios acerca de las expresiones eróticas y sexuales del amor (q sólo debían manifestarse en la intimidad... y eso...), hicieron q los diferentes intérpretes buscaran una explicación más "espiritual" para este hermoso libro.

Lo cierto es q leer los Cantares como una expresión natural, humana y divina del amor, nos motiva, tanto a hombres como mujeres a valorar un amor genuino, de entrega conciente y sincera hacia la persona q elegimos amar toda la vida, tan raro en nuestros días de relaciones egoístas, machistas e indiferencias, en búsqueda de una felicidad materialista y utilitaria.

El amor, en todas sus dimensiones, viene de Dios porque "Dios es amor". Así nos presenta el Génesis a la humanidad, creada a la imagen de Dios y con la particularidad escencial de tener dos expresiones, varón y hembra, complementarios en todo, también sexualmente. La hermosa y grata expresión de Adán al ver por primera vez a la mujer debe haber dejado a Eva con la boca abierta y "derritiéndose" de amor por él: "Esta sí q es de mi propia carne y de mis propios huesos". Teniendo en cuenta sobre todo q no había encontrado a ningún ser viviente q lo completara tan perfectamente.

Así q no es raro q Cantar de los Cantares sea el desarrollo de ese primer canto de amor entonado a inicios de la creación. Cada vez q en Israel había una boda, los novios entonaban canciones, el uno hacia el otro (Jer. 25:10 y 33:11). Tan es así q las fiestas solían durar siete días (Gén.s 29:27-28; Jueces 14:10, 17). Los cantos nupciales q se observaban en el N.T. entre Dios y su pueblo, o en el N.T. entre Cristo y su iglesia no se hubieran expresado de esa manera si no se hubiera visto en el amor del hombre y la mujer un delicioso y fiel reflejo del amor de Dios

Además la relación de este libro con el sabio por excelencia, Salomón, dio a los Cantares un lugar bien definido entre los escritos sapienciales de Israel. La lectura de los poemas de amor relievaban las cualidades del amor humano q los sabios valoraban y recomendaban como un amor de excelencia. No la mera pasión erótica, sino ese amor "inquebrantable como la muerte", que se manifiesta en la mutua dación de los esposos y en su fidelidad al compromiso matrimonial (Prov.5:15-19).

En conclusión, podemos valorar el libro de los Cantares como una revelación del amor de Dios a la humanidad, tomando como ejemplo el amor genuino y complementario de una pareja de esposos q se gozan, sin prejuicios ni tapujos, en disfrutar del amor q Dios mismo les concedió, como parte de la construcción de su felicidad en la tierra.

Que ese mismo Dios nos ayude a construir relaciones conyugales más justas, duraderas y  fructíferas con la persona que amamos.