Kouri ¿Confiable para ser autoridad en Lima?
Hace ya algún tiempo que sigo las noticias del Perú, pensando además en las próximas elecciones municipales y regionales y me doy con la sorpresa de que Lourdes Flores, la popular "Lulú", defensora de las familias pudientes y el tristemente famoso Alex Kouri, defensor de la corrupción más grande de la historia peruana, llevan la delantera en la intención de votos (por lo menos esa es la visión que nos presentan los medios de comunicación) a otras personas interesantes como Susana Villarán, de Fuerza Social, o Humberto Lay, de Restauración Nacional.
Si no queremos "hacer hígado" quizá podemos reirnos de las preferencias de los electores limeños que, siguiendo las tendencias de los MCM, buscan mejorar las condiciones de vida de la comuna más grande del país. No hablaré de Lulú porque es mucho más conocida por sus derrotas electorales a la Presidencia de la República que por sus logros judiciales, a menos que sea verdad las sospechas que se le tienen por defender casos corruptos. En general tiene buena imagen para los demás, aunque a mí me deja muchas dudas.
El caso que me preocupa es el de Kouri que, teniendo vídeos comprobados de corrupción junto a su compadre Montesinos, tenga la desfachatez de presentarse como candidato y ahora de ser uno de los que tienen mayores admiradores. No puedo comprender cómo es que los electores, sabiendo sus sucias jugadas políticas y económicas, pueden confiar que será un buen alcalde de Lima. A menos que la corrupción haya calado tan hondo en nuestra sociedad que su fama ya no sea motivo de indignación sino de deseo y eso sí sería desastrozo.
¿Es que acaso no nos basta con darnos cuenta de los faenones de los apristas hoy en el poder y de sus conexiones políticas con el fujimontesinismo, de quienes huyó el inefable Alan García despues de su primer gobierno, y ahora son compadres para conseguir la elección de la señorita Keiko que estudió a lo grande en EEUU con la plata de todos los peruanos? ¿O se piensa ingenuamente que la corrupción de Fujimori y Montesinos ya dejó de existir? No, no, está vivita y coleando por no decir algo más fuerte.
Y teniendo ahora frente a nosotros a candidatos tan respetables como Susana Villarán y el chinito Lay, ¿No es posible pensar que son gente capaz de cambiarle el rostro no sólo a Lima, sino principalmente a la forma de hacer política en el Perú? Quizá haya el recuerdo de que otro descendiente del país del sol naciente en un cargo de autoridad en el Perú sea de mala suerte, pero lo cierto es que hay enorme diferencia entre Fuji y Lay, y no se trata de que uno sea japonés y el otro chinito, sino básicamente en cuanto a su limpieza de vida, que es un testimonio concreto básico. válido y preferible al de su Curriculum Vitae.
Por otra parte, nos encontramos con una mujer luchadora, inteligente, con un desprendimiento generoso de su persona hacia los demás que la hacen muy carismática y con una capacidad de liderazgo lejos de ser dictatorial. Susana ha demostrado no ceder a las tentaciones del poder cuando fue Ministra de Justicia y de la Mujer y sobre todo dejar una impecable hoja de vida en su paso por los dos ministerios. ¿Cómo es posible que la gente prefiera corruptos a gente de limpia trayectoria? Eso es inexplicable, mientras los medios de comunicación juegan su partido haciendole el juego a quienes defenderán sus intereses.
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