¿GLORIA A DIOS O A LOS HOMBRES?
Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. (Hechos 14:9-18)
He escuchado y visto muchas veces que pastores, profetillos, milagreros y cuantos seguidores tengan éstos, cada vez que oran por un enfermo reprenden a satanás o echan fuera demonios sin conocer primero cuál es la causa de la enfermedad de la persona. Casi todos estos suponen que está enfermo porque tiene demonios.
Se necesita verdadero discernimiento para saber si una persona enferma por la que vamos a orar está así por motivos físicos, mentales o espirituales. Esto es lo que Pablo hizo con el enfermo del texto. No lo vemos expulsando demonios o algo así. Él se dio cuenta de la fe del enfermo y mandó levantarse en el nombre del Señor. No vemos que está media hora o más gritando o haciendo caer escandalosamente al enfermo para sanarlo. En nuestro tiempo hay mucho show y showsman.
Por otra parte, observamos una actitud ciega y fanática de la gente que ve la sanidad. Ellos sólo pensaron en adorar a quienes fueron instrumentos de Dios para dar sanidad al enfermo. Pensaron que eran dioses y les ofrecieron sacrificios. Los apóstoles bíblicos hicieron bien en aclararles que no era el poder de ellos, sino de Dios y que no podían quitarle esa gloria al Señor, si no lo hacían así, ellos se convertían en ídolos y la gente seguía en su idolatría. Después de esa experiencia, no vemos a éstos apóstoles creerse algo especial por encima de los demás creyentes, al contrario, observamos mayor humildad en su servicio al Señor.
Lo que pasa en nuestros días con los autoproclamados profetas, apóstoles y sus cobertores, es que se les suben los humos hasta más no poder. Algunos buscan dinero, otros, en su debilidad y vanagloria, caen en adulterios, pero otros tienen ansias de poder. Sueñan con gobernar, mandar y ser obedecidos por multitudes sin chistar. No han sabido manejar ese complejo de superioridad que les domina. Por eso se les ve entrando a sus locales de reunión con guardaespaldas (supuestos intercesores, "incondicionales" sería mejor llamarlos), sin saludar ni mirar a nadie. Suponen ellos que están como en éxtasis, llenos del Espírirtu y no quieren ser interferidos por nadie, Así que no saludan, ni muestran amabilidad. Llegan al púlpito y dicen que cuando están allí todo lo que hacen viene de Dios. Afuera es otra cosa.
Cuando se les observa su actitud arrogante, se defienden diciendo que ellos sí dan la gloria a Dios, porque les dicen a la gente que lo hagan. Pero lo cierto es que en sus corazones están felices de ser alagados, honrados, obedecidos y que sus palabras dominen a muchos. En el texto de hechos 14, Pablo y Bernabé hicieron lo mismo y la gente no les hizo caso. Hoy hay muchos fanáticos e idólatras que hablan más de sus "apóstoles" o "profetas" que de Dios. ¿Creen ellos que les harán caso? ¿Acaso no se dan cuenta que la gente fanática no les hace caso y siguen dándoles a ellos la gloria en vez que a Dios? |
No seamos ciegos, ni sordos ("No hay peor ciego que el que no quiere ver"), estudiemos la Palabra de Dios con menos prejuicios y complejos para que Él nos abra los ojos y podamos discernir lo que viene de Dios y lo que viene del diablo, del mundo o de la carne. Así, tomemos una buena decisión. Él nos llamó a seguirle y a servirle a Él, no a hombres con ansias de poder, dinero o placer. Tampoco a hombres o mujeres que teniendo dones de Dios (algunos), dejan ser idolatrados por gente sin discernimiento espiritual. |