Blogia

El Blog de Josue Fernando V. J.

¿GLORIA A DIOS O A LOS HOMBRES?

Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.  Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. (Hechos 14:9-18)

He escuchado y visto muchas veces que pastores, profetillos, milagreros y cuantos seguidores tengan éstos, cada vez que oran por un enfermo reprenden a satanás o echan fuera demonios sin conocer primero cuál es la causa de la enfermedad de la persona. Casi todos estos suponen que está enfermo porque tiene demonios.

Se necesita verdadero discernimiento para saber si una persona enferma por la que vamos a orar está así por motivos físicos, mentales o espirituales. Esto es lo que Pablo hizo con el enfermo del texto. No lo vemos expulsando demonios o algo así. Él se dio cuenta de la fe del enfermo y mandó levantarse en el nombre del Señor. No vemos que está media hora o más gritando o haciendo caer escandalosamente al enfermo para sanarlo. En nuestro tiempo hay mucho show y showsman.

Por otra parte, observamos una actitud ciega y fanática de la gente que ve la sanidad. Ellos sólo pensaron en adorar a quienes fueron instrumentos de Dios para dar sanidad al enfermo. Pensaron que eran dioses y les ofrecieron sacrificios. Los apóstoles bíblicos hicieron bien en aclararles que no era el poder de ellos, sino de Dios y que no podían quitarle esa gloria al Señor, si no lo hacían así, ellos se convertían en ídolos y la gente seguía en su idolatría. Después de esa experiencia, no vemos a éstos apóstoles creerse algo especial por encima de los demás creyentes, al contrario, observamos mayor humildad en su servicio al Señor.

Lo que pasa en nuestros días con los autoproclamados profetas, apóstoles y sus cobertores, es que se les suben los humos hasta más no poder. Algunos buscan dinero, otros, en su debilidad y vanagloria, caen en adulterios, pero otros tienen ansias de poder. Sueñan con gobernar, mandar y ser obedecidos por multitudes sin chistar. No han sabido manejar ese complejo de superioridad que les domina. Por eso se les ve entrando a sus locales de reunión con guardaespaldas (supuestos intercesores, "incondicionales" sería mejor llamarlos), sin saludar ni mirar a nadie. Suponen ellos que están como en éxtasis, llenos del Espírirtu y no quieren ser interferidos por nadie, Así que no saludan, ni muestran amabilidad. Llegan al púlpito y dicen que cuando están allí todo lo que hacen viene de Dios. Afuera es otra cosa.

Cuando se les observa su actitud arrogante, se defienden diciendo que ellos sí dan la gloria a Dios, porque les dicen a la gente que lo hagan. Pero lo cierto es que en sus corazones están felices de ser alagados, honrados, obedecidos y que sus palabras dominen a muchos. En el texto de hechos 14, Pablo y Bernabé hicieron lo mismo y la gente no les hizo caso. Hoy hay muchos fanáticos e idólatras que hablan más de sus "apóstoles" o "profetas" que de Dios. ¿Creen ellos que les harán caso? ¿Acaso no se dan cuenta que la gente fanática no les hace caso y siguen dándoles a ellos la gloria en vez que a Dios?

No seamos ciegos, ni sordos ("No hay peor ciego que el que no quiere ver"), estudiemos la Palabra de Dios con menos prejuicios y complejos para que Él nos abra los ojos y podamos discernir lo que viene de Dios y lo que viene del diablo, del mundo o de la carne. Así, tomemos una buena decisión. Él nos llamó a seguirle y a servirle a Él, no a hombres con ansias de poder, dinero o placer. Tampoco a hombres o mujeres que teniendo dones de Dios (algunos), dejan ser idolatrados por gente sin discernimiento espiritual.

 
 

De "profetas", exorcistas y milagreros modernos

A propósito de una supuesta profecía en Barranquilla que debía haberse cumplido ayer.

 

Mateo 7:22, 23 dice: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Si Jesús fue tan claro en sus mandatos y recomendaciones, y sabía que muchos tratarían de imitarlo falsamente, especialmente en cosas que llaman la atención a cualquiera, como profecías, exorcismos y milagros; no entiendo porqué es que hay tanta gente detrás de estos milagreros y demás. Si se tratara de gente que no lee Biblia, puede ser, pero lo que vemos hoy es que son cristianos, supuestamente estudiosos de la Palabra de Dios, los que más buscan estas cosas.

Jesúcristo señala primero que serán muchos los que invocarán su nombre para entrar en su Reino. Nos da a entender que éstos se multiplicarán. Algo así como lo que vemos desde hace algunos años, predicadores, antes verdaderos y otros nuevecitos, hechos famosos de la noche a la mañana por sus milagros, profecías, expulsión de demonios o grandes dotes para comunicarse con masas de gente. Habiendo escuchado y visto a varios de ellos en diferentes países, puedo decir que los caracteriza, casi a todos, el orgullo, la soberbia, la altivez y la arrogancia en su personalidad.(No puedo generalizar porque no conozco a todos). No podemos ver a Jesús en sus vidas. "Por sus frutos los conoceréis".

Estos personajes, se atreven a llamar a Jesús: Señor, Señor. Se olvidaron que la escritura dice que "sólo pueden llamarle Señor por medio del Espíritu Santo". Como el Señor conoce que ellos no tienen su Espíritu, los aparta de su presencia. 

Luego viene la presentación de la credencial de éstos atrevidos: profetizamos, echamos fuera demonios e hicimos muchos milagros en tu nombre. Jesús los sigue apartando porque nunca fueron de Él. Y aún más, los llama hacedores de maldad. ¿Será posible que haciendo tanto bien a la gente con sus sanidades y demás, éstas personas sean tan malignas? Creo que ya tenemos la respuesta del maestro.

Estos personajes que tanto hablan y enseñan de declaraciones positivas y decretos, que sólo pueden sacar del gobierno del príncipe de este mundo, se sorprendieron cuando el Señor esperaba de los suyos, no grandielocuencias, ni actos extraordinarios que dejen con la boca abierta a muchos ignorantes de la Palabra ("Mi pueblo pecó por falta de conocimiento"), sino una vida sometida a la voluntad del Padre, con toda humildad y temor de Dios.

Quiere decir que no es el "palabreo" (me dirán) lo que defina su ingreso al Reino de Dios, tampoco sus obras de maldad que presentaban como si fueran de Dios, sino TODA una vida sometida a la voluntad del Señor. Los frutos, de los que hablan los versículos anteriores, que deben presentar los verdaderos siervos de Dios, no son pues los milagros ni cosas parecidas, son los frutos del Espíritu Santo en su vida: "Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio".     

¿Cómo son las vidas de éstos famosos milagreros en la intimidad de sus hogares? ¿Cómo tratan a la gente más humilde, que muchas veces sólo puede ofrendar como la viuda en el templo, dos blancas? ¿Cómo controlan su "éxito" ante la muchedumbre? Si muchos de ellos son empresarios ¿Cómo hacen sus negocios y cómo pagan a sus trabajadores? No digo a sus incondicionales, sino a los que cumplen su trabajo, pero están en contra de sus artimañas? Con Dios no funciona eso de "ver para creer", pero con éstos falsos sanadores, sí. Sólo que la Biblia llama al ver: DISCERNIMIENTO y el creer sólo se refiere a Dios mismo. 

Que el señor nos libre de estar asistiendo a esos cultos dinámicos, de gritos, saltos y correteaderas, donde se hacen énfasis en sanidades, milagros, expulsión de demonios sin la presencia del espíritu Santo, sólo con gritos y tanto barullo. Allí donde se recaudan ofrendas, diezmos y donaciones  con la famosa frase "siembra para cosechar", pero lo que se escucha no es Palabra de Dios, sino palabra de hombres "que se entrometen en lo que no han visto, vanamente hinchados por su propia mente carnal".