¿FE PARA HABLAR? O ¿FE PARA HACER?
"...Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8b)
El contexto del pasaje bíblico es la pregunta de los fariseos sobre cuándo vendría el Reino de Dios (17:20). En resumen, Jesús les responde:
1. No vendrá con advertencia.(17:20b)
2. No crean, ni sigan a los que dicen: Ya viene, aquí está...(17:23)
3. El Reino de Dios está entre vosotros. (17:21)
4. Su venida será como el relámpago, todos lo verán. (17:24)
5. Será como en los días de Noé y de Lot (todo sigue normal) (17:26, 28)
6. Unos serán tomados (los que "pierdan" su vida) y otros dejados ("los q "salven" su vida) (17:33-36)
7. Es necesario buscar y clamar día y noche por la justicia. Dios responderá. (18:1-8a)
Jesús termina su respuesta con un "Pero" que desafía a todos los cristianos de todos los tiempos, y con una interrogante: "... cuando venga... ¿hallará fe en la tierra"?
Si Jesús vendrá sin advertencia ni señales que los judíos le pedían ¿Por qué abundan hoy los mensajes que advierten su venida presentando las calamidades mundiales como señales de ella? Si Jesucristo mismo no quiso dar señales, ¿por qué lo tendríamos que hacer nosotros? No será una mala interpretación de los textos? La única señal fue la de Jonás. Es decir, su muerte y resurrección. Evaluemos.
Jesús manda a sus discípulos no hacer caso, ni seguir a los que dan estas señales. Y en Mateo 24 dice que nos cuidemos de los falsos profetas que engañarán a muchos, porque por su falsedad e hipocresía, el amor de muchos se enfriará, es decir, la gente que antes creía se volverá incrédula. Es difícil volver a confiar en quienes nos fallaron, no? Estos falsos Cristos y profetas harán grandes señales y prodigios y lograrán engañar aún a los escogidos. ¿Estamos seguros de a quién estamos siguiendo? porque hoy hay tantos por ahí que son tan famosos por sus milagros, que opacan casi completamente a Jesucristo. Por eso es que Jesús dice: "El que persevere hasta el fin, éste será salvo". ¿No está pasando esto en nuestros días?
Jesús enseña que su Reino YA está en el mundo, por su presencia con sus discípulos. Pero también enseña que el Reino está por venir, es decir que aún no está completo. Nos toca a nosotros mostrar ese Reino de Dios aquí y esperar su plenitud, no "salvando" nuestra vida (acumulando riqueza engañando a otros), sino "perdiendo" nuestra vida (buscando su Reino y su justicia).
Todos veremos cuando Cristo venga. Aún no está aquí porque resucitó y se fue. Su venida no será "espiritual" como algunos dicen.
Todas las actividades humanas estarán centradas en el egoísmo, el placer y la acumulación de cosas materiales (¿Cómo puede tergiversarse el evangelio para predicar otro, el de la llamada "prosperidad"?)
Si algo debe caracterizar nuestra espera del Señor, será la búsqueda de la justicia, es decir, trabajar por mejores condiciones de vida para los más desfavorecidos por el sistema globalizado. Buscar mayor igualdad y justicia en el trato del prójimo y de la misma creación. Siendo pacificadores, es decir, buscando la paz entre la gente, las comunidades, las naciones. Y seguir predicando el evangelio de salvación, sin cambiar sus valores ni principios, para evitar ser absorvidos y utilizados para los intereses del mundo, el diablo y la carne. (Mateo 25:31-46)
Pero lo cierto es que la última pregunta de Jesús nos deja un desafío inmenso. No para desalentarnos, sino para tomar fuerzas en Él y ser valientes y esforzados en nuestra obediencia a su voluntad, aunque así nuestra vida se desgaste. Aunque parezca que lo que hacemos no da resultado su Reino crece como la semilla de mostaza, cuando menos nos demos cuenta, será un árbol inmenso...
Jesús nos deja una duda: cuando venga, ¿hallará fe en la tierra? Y yo me pregunto: Tantos avivamientos y conversiones en el mundo, tantas megaiglesias en diferentes lugares, tantas noticias de que los cristianos somos cada vez más en cada país, etc. ¿Qué estaremos haciendo cuando Cristo venga? ¿Echando fuera demonios? ¿Orando por milagros sin esforzarnos? o ¿Danzando, profetizando o decretando lo que Dios no nos mandó? ¿O quizá debemos pensar que esas conversiones y cantidad de miembros que se dan ahora no lo son en realidad.
Lo que pienso personalmente es que, así como los medios de comunicación masiva nos dan informaciones extravagantes y mayormente distorcionadas, de acuerdo a los intereses de grupos minoritarios, así también se manejan muchas veces los avivamientos y crecimientos numéricos de la iglesia.
Deberíamos hacer un "mea culpa" y ser más honestos en nuestra predicación, nuestra enseñanza, nuestros informes misioneros, y dejarnos de delirios de grandeza cuando el mismo Señor, que conoce el presente y futuro, dudó que serían verdad.
Apocalipsis 22:11,12 dice: "El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra".