Blogia
El Blog de Josue Fernando V. J.

De "profetas", exorcistas y milagreros modernos

A propósito de una supuesta profecía en Barranquilla que debía haberse cumplido ayer.

 

Mateo 7:22, 23 dice: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Si Jesús fue tan claro en sus mandatos y recomendaciones, y sabía que muchos tratarían de imitarlo falsamente, especialmente en cosas que llaman la atención a cualquiera, como profecías, exorcismos y milagros; no entiendo porqué es que hay tanta gente detrás de estos milagreros y demás. Si se tratara de gente que no lee Biblia, puede ser, pero lo que vemos hoy es que son cristianos, supuestamente estudiosos de la Palabra de Dios, los que más buscan estas cosas.

Jesúcristo señala primero que serán muchos los que invocarán su nombre para entrar en su Reino. Nos da a entender que éstos se multiplicarán. Algo así como lo que vemos desde hace algunos años, predicadores, antes verdaderos y otros nuevecitos, hechos famosos de la noche a la mañana por sus milagros, profecías, expulsión de demonios o grandes dotes para comunicarse con masas de gente. Habiendo escuchado y visto a varios de ellos en diferentes países, puedo decir que los caracteriza, casi a todos, el orgullo, la soberbia, la altivez y la arrogancia en su personalidad.(No puedo generalizar porque no conozco a todos). No podemos ver a Jesús en sus vidas. "Por sus frutos los conoceréis".

Estos personajes, se atreven a llamar a Jesús: Señor, Señor. Se olvidaron que la escritura dice que "sólo pueden llamarle Señor por medio del Espíritu Santo". Como el Señor conoce que ellos no tienen su Espíritu, los aparta de su presencia. 

Luego viene la presentación de la credencial de éstos atrevidos: profetizamos, echamos fuera demonios e hicimos muchos milagros en tu nombre. Jesús los sigue apartando porque nunca fueron de Él. Y aún más, los llama hacedores de maldad. ¿Será posible que haciendo tanto bien a la gente con sus sanidades y demás, éstas personas sean tan malignas? Creo que ya tenemos la respuesta del maestro.

Estos personajes que tanto hablan y enseñan de declaraciones positivas y decretos, que sólo pueden sacar del gobierno del príncipe de este mundo, se sorprendieron cuando el Señor esperaba de los suyos, no grandielocuencias, ni actos extraordinarios que dejen con la boca abierta a muchos ignorantes de la Palabra ("Mi pueblo pecó por falta de conocimiento"), sino una vida sometida a la voluntad del Padre, con toda humildad y temor de Dios.

Quiere decir que no es el "palabreo" (me dirán) lo que defina su ingreso al Reino de Dios, tampoco sus obras de maldad que presentaban como si fueran de Dios, sino TODA una vida sometida a la voluntad del Señor. Los frutos, de los que hablan los versículos anteriores, que deben presentar los verdaderos siervos de Dios, no son pues los milagros ni cosas parecidas, son los frutos del Espíritu Santo en su vida: "Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio".     

¿Cómo son las vidas de éstos famosos milagreros en la intimidad de sus hogares? ¿Cómo tratan a la gente más humilde, que muchas veces sólo puede ofrendar como la viuda en el templo, dos blancas? ¿Cómo controlan su "éxito" ante la muchedumbre? Si muchos de ellos son empresarios ¿Cómo hacen sus negocios y cómo pagan a sus trabajadores? No digo a sus incondicionales, sino a los que cumplen su trabajo, pero están en contra de sus artimañas? Con Dios no funciona eso de "ver para creer", pero con éstos falsos sanadores, sí. Sólo que la Biblia llama al ver: DISCERNIMIENTO y el creer sólo se refiere a Dios mismo. 

Que el señor nos libre de estar asistiendo a esos cultos dinámicos, de gritos, saltos y correteaderas, donde se hacen énfasis en sanidades, milagros, expulsión de demonios sin la presencia del espíritu Santo, sólo con gritos y tanto barullo. Allí donde se recaudan ofrendas, diezmos y donaciones  con la famosa frase "siembra para cosechar", pero lo que se escucha no es Palabra de Dios, sino palabra de hombres "que se entrometen en lo que no han visto, vanamente hinchados por su propia mente carnal".  

0 comentarios