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El Blog de Josue Fernando V. J.

En el Internacional Elim de Pando

Llegué al colegio de Pando una mañana del mes de enero del 2006 tomando como referencia la persona del Director xxxxx, quien había hablado de mi con la Directora Rosa Zumaeta. Ella me dio la bienvenida y me dijo que podía empezar dando clases de nivelación por dos meses. Me resultó agradable el ambiente de trabajo y los niños con quienes trabajé esos meses.

Me dieron la tutoría del aula de 4º Grado de Primaria que tenía 16 alumnos matriculados. Recuerdo que la infraestructura no había sido construida para un plantel escolar, sino para una fábrica de tejidos, por ese motivo las aulas eran pequeñas, pero se trabajaba bien. Sólo había un aula por grado.

Antes de iniciar las clases se estilaba entre los profesores rendir un examen de conocimientos generales y pedagógicos. La idea que nos compartían era que esa prueba era sólo para conocer el nivel de los profesores y desarrollar posteriormente capacitaciones, pero que no tenía ingerencia en el contrato de trabajo que ya a todos nos había confirmado.

El resultado de los exámenes no se dio a conocer oficialmente, pero de fuentes extraoficiales me enteré que yo había quedado entre los tres primeros lugares. El trabajo se inició y es ahí donde se empieza a ver el nivel de relaciones que se propone como institución educativa cristiana.

Me fui dando cuenta que el ambiente de trabajo docente era muy restrictivo en comparación con otros colegios de la misma institución. La directora era vista por las demás colegas (la mayoría eran mujeres) como de una mujer rígida, estricta y de mal carácter. Algunas colegas manifestaban temor ante su presencia. A mi me pareció haber vuelto a mis tiempos de estudiante primario, cuando los directores y profesores, en su afán por ser respetados por los alumnos, trataban de que se les tenga temor.

Diría que había un espionaje oculto de las actitudes de cada profesor, especialmente sobre las relaciones sociales que mantenía con sus colegas femeniles. Yo, como tenía imagen de Pastor -aunque de otra congregación evangélica hermana- no me hacía problemas por ello. Trataba con cada una de manera natural.

Me hice amigo de varias de ellas, de tal manera que tomamos mayor confianza. Pero hasta las risas amicales se veían como algo extraño a su doctrina. Pero como actuaba con transparencia y limpia conciencia, no tenía por qué sentirme mal. Eso sí, respetaba sus normas aunque no estaba de acuerdo con varias de ellas.

Con el tiempo me di cuenta que mientras más se restringen las libertades, más se propenden a desarrollar los chismes y murmuraciones, ciertas o no. Esto precisamente pasaba en el colegio y fue creando un ambiente no deseado.

Eso sí, me daban la oportunidad de predicar en los devocionales y de desarrollar mi trabajo con alumnos y padres de familia con naturalidad y alegría. Creo que por lo general me llevaba muy bien con los padres de los alumnos y tenía oportunidad de aconsejar pastoralmente a muchos de ellos, así como a sus hijos.

El segundo año de trabajo en Pando me dieron la tutoría del aula de 3º de secundaria ya que empecé a enseñar Lenguaje y Literatura. Eran chicos y chicas con un espíritu rebelde, algunos con causa y otros sin ella. Como todo adolescente, tenían sus críticas a las normas más restrictivas del colegio y las actitudes de ciertas profesoras que trataban de pasar por rígidas.

Como casi en todo lugar me llevé bien con los adolescentes, aunque no fue tan sencillo ya que algunos siempre quieren dárselas de más "vivos". Seguramente se me pasaron varias cosas, pero creo que me gané la confianza de muchos que empezaron a contarme sus problemas personales y familiares y hasta ahora se comunican conmigo a través de las redes sociales y otros medios.

Otra característica de este colegio era que al llegar su aniversario se desarrollaban actividades especiales, pero lo resaltante era que todas las aulas entraban en una vorágine de competencia, que a mí no me parecía muy adecuado. Cumplí con lo tenía que hacer, pero sin la presión de tratar de ganar al otro compañero.

Algo que me llamó la atención fue que la promoción de 5º de secundaria, a quienes enseñaba sólo 3 horas a la semana, me pidió ser su padrino de promoción, a pesar de ya tener uno que era pastor principal del movimiento. Les dije con sinceridad que me alagaba mucho la nominación, pero que no tenía los recursos para poder compartir con ellos un regalo decente. 

Me dijeron que no me preocupara por eso porque lo que a ellos les interesaba era que alguien que los comprendía los acompañara en esa ceremonia. Y así fue, salí como padrino de ellos y me dio mucho gusto sentir su afecto, así como ellos el mío.

 

 

1 comentario

LIDIA RUTH -

ALELUYA , GLORIA A DIOS,, SOLICITO UNA Vacante para mi hijo 4to de secundaria por favor envieme los requisitos gracias.