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El Blog de Josue Fernando V. J.

FÚTBOL

MUNDIAL SUDÁFRICA 2010

Cuatro meses después del mundial encontré un comentario escrito que dejé traspapelado y he aquí lo resumido.

Todos esperábamos que en este mundial los llamados fenómenos futbolísticos nos deslumbraran con su juego vistoso, creaciones propias y demostraciones de verdadero fútbol. Los países más encumbrados futbolísticamente llegaban con la cabeza bien en alto, orgullosos de sus pergaminos ganados en diferentes lides.

pero para los varones de base 5, que estuvimos acostumbrados al "jogo bonito" de Brasil desde los tiempos de Pelé y tantos virtuosos de esas épocas, nos pareció que las buenas jugadas y las creaciones espontáneas no tuvieron cabida. Quienes debieron crearlas estuvieron muy lejos de su nivel y decepcionaron en su gran mayoría.

No hubo jogo bonito, lo que sí hubo fueron selecciones que demostraron gran velocidad, con una condición atlética admirable de sus jugadores, por ejemplo los africanos y alemanes; éstos últimos apabullaron a los brasileños 4 a 0 con cuatro contragolpes fulminantes como estrategia efectiva, aunque sólo les sirvió contra la verdeamarella.

Mientras se desarrollaba el máximo campeonato mundial de fútbol se fue percibiendo un juego y un temperamento destacado de los equipos americanos -a excepción de EEUU y Honduras-. Fueron los sudamericanos quienes empezaron a sorprender, especialmente Chile, Uruguay y Paraguay, ya que Argentina y Brasil tenían más posibilidades de seguir pasando las rondas y es casi normal verlos en ellas.

Pero en el fútbol muchas veces no se cumple la lógica, no siempre gana el mejor ni el de mayores títulos. Vimos entonces que éstas tres selecciones sudamenricanas sacaban la garra y la vergüenza deportiva por sus países, demostrándonos pundonor, dignidad y amor a su tierra. De éstos, fueron los Uruguayos quienes llegaron más lejos quedando terceros de los 32 equipos participantes. Con toda justicia Forlán se llevó el Balón de Oro por ser el mejor capitán, empujando a todo su equipo hacia adelante, consiguiendo largamente sus objetivos.

Vimos también en este mundial una serie de circunstancias anecdóticas que nos llamaron la atención. En uno de los partidos se vio que se cobró un penal y Uruguay se lo perdió, a los dos minutos se cobró otro penal, esta vez a favor de España, se cobró y se consiguió el tanto, pero el árbitro lo anuló porque los demás jugadores se adelantaron a correr antes del cobro. Se volvió a cobrar el penal y el jugador se lo pierde. Fueron momentos de gran tensión para ambos equipos.

Otro caso anecdótico sucedió cuando, faltando dos minutos para culminar el partido entre Ghana y Uruguay los africanos llegan al área contraria; el gol se veía venir inminente, la pelota iba a ingresar por la parte alta del arco teniendo vencido al guardameta. En ese entonces, Suárez, uno de los más destacados delanteros del mundial levanta las manos y detiene el ingreso de la pelota de manera completamente ilegal. El árbitro cobra el penal y expulsa al jugador con toda justicia, era la oportunidad de los africanos para pasar a los cuartos de final por primera vez en su historia, todos daban por hecho la conversión del tanto. Al ejecutarlo se falla la pena máxima, termina el partido y Uruguay celebra su pase. Los africanos lloran su desencanto.

Es que en éste tipo de campeonatos es posible observar la inmensa alegría de un equipo y la enorme desilusión del otro; unos lloran y otros gozan al mismo tiempo y el espectador queda en una tensión, sin saber con quien solidarizarse. Cierto es que hay partidos no apto para cardíacos.

La gente, tanro en los estadios como los teleespectadores, pueden pasar de una gran euforia a un gran llanto en cuestión de minutos. En algunas familias se dan hasta peleas por causa de un partido y, hasta lamentablemente, se supo que en este mundial una familia africana mató a su padre por no permitirles ver su programa religioso que se cruzaba con un importante encuentro futbolístico.

El fútbol es visto entonces por algunos como un gran deporte saludable, pero por otros como la raíz de muchos problemas. Sin embargo esas actitudes no dependen del deporte en sí, sino de la forma cómo uno se controla o se deja controlar por sus emociones. El deporte en realidad es neutral, depende de la forma en que se practica o encara.

Por mi parte, por primera vez tuve la oportunidad de ver el 95% de los partidos del mundial, y aunque esperaba que un equipo sudamericano gane la copa, lo disfruté a medias, desilusionado por muchos e impresionado por muy pocos.

Pero un mundial tiene todo eso, es una gran sorpresa y, para los asistentes, un gran riesgo económico. Lo único negativo no está en la práctica del deporte sino en la actitud de la gente que asiste a los mundiales para derrochar su dinero en placeres tan superficiales que al final les dejarán tantos problemas de salud como en contra del medio ambiente. Por eso del fútbol se seguirá diciendo que es pasión de pasiones.