Blogia
El Blog de Josue Fernando V. J.

1ª Juan 1:5-10

INTRODUCCIÓN.

Lo que vemos al inicio del versículo 5 es una síntesis de las Buenas Noticias de Jesucristo, el Evangelio de salvación que los apóstoles habían recibido y de la cual se hicieron sus mensajeros por encargo del mismo Salvador. Jesús, de acuerdo al A.T. resumió toda la ley así: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, tu alma, tu mente y tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo" (Lc. 10:27,28), eso era lo más importante para Él. Y el apóstol Pablo lo sintetizó aún más enseñando que: "Toda la ley se resume en amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos" (Rom. 13:9,10).

En otras palabras, la Ley fue nos ayudó a llegar a Cristo para que por medio de la fe en Él (Evangelio) podamos ser libres del pecado (Gál. 3:24). ¿Cuál era el pecado? La falta de amor a Dios y al prójimo. Pero como a Dios no lo podemos ver (y es muy fácil engañarse a sí mismo y a los demás pensando subjetivamente que amamos a Dios), la única manera en que estemos seguros de amarlo y cumplir su voluntad es amando a nuestro prójimo.

Esa es la preocupación principal que tiene Juan al escribir a sus oyentes, muchos de los cuales, habiendo aceptado a Cristo como Señor, han estado viviendo de manera hipócrita, con doble cara. Hacían el bien por un lado y por el otro no dejaban sus pecados. Entonces:

1. Pone las bases del Evangelio (v.5)

* Dios es luz: Quiere decir que el Dios en quien han puesto su fe no es cualquier dios, como los de los romanos o griegos. Con razón los romanos consideraban ateos a los primeros cristianos, porque no aceptaban como Señor al emperador. Su Dios era diferente, era LUZ. La luz significa vida para todos los hombres (Jn. 1:4). Como la luz solar que provee las condiciones necesarias para una vida de calidad en la tierra para todos.

* No hay ningunas tinieblas en Él: Juan trataba de que los cristianos no confundan al verdadero Dios con cualquier otro al que se le puede manipular, como a los ídolos. Dios no puede estar de acuerdo con las tinieblas. Éstas nos hablan de pecado oculto, de hipocresía, de engaño, de abuso contra el prójimo. Cosas que se hacen en la oscuridad y no obedecen a la voluntad de Dios.

2. Enfatiza la práctica de la verdad (v.6)

* La verdad no era para los apóstoles un concepto abstracto, ni una declaración doctrinal, era una forma de vida, algo concreto que se pueda ver, oír, palpar. No se trataba de decir "yo creo en Dios", ni siquiera era suficiente declarar: "Jesucristo es el Señor". El cristiano tenía que VIVIR de acuerdo con su fe, con su convicción, con su declaración. La fe tiene que ser necesariamente objetiva, toda otra forma de demostrar fe es subjetiva y por tanto posible de falsificarse.

3. Recalca la práctica de la Comunión (v.7,8)

* Comunión con el prójimo: Vivir la fe como cristianos debe ser reflejar la luz de Dios y sus valores. Nuestro ejemplo de vida humana siempre será Jesucristo en relación con su prójimo. Nuestra búsqueda y fortalecimiento de la Comunión con nuestros hermanos será la medida para saber si estamos en la luz o en las tinieblas. Esto exige justicia, misericordia y paz entre nosotros para manifestar verdadera fe y amor de Dios en el mundo, sólo así van a creer.

* Comunión con Dios que limpia de pecado: Vivir de manera transparente, tratando con justicia y misericordia a los demás nos permite recibir misericordia de Dios y comunión agradable y perfecta con Él. Sólo de esta manera se hace efectivo el sacrificio de Jesucristo por nosotros y Él escucha y responde nuestras oraciones. Negar nuestra injusticia, indiferencia con el prójimo o falta de perdón sólo nos hace vivir engañados con una religión que puede ser dinámica, espiritualista y bien organizada, pero sin vida de Dios. 

4. Ofrece la solución a la religiosidad sin Dios (v.9,10).

* Confesión de pecados y restitución: Sólo el reconocimiento ante nuestro prójimo y ante Dios de la falta de comunión, de tratos injustos y discriminatorios, de la indiferencia hacia sus necesidades, de rencores conscientes o inconscientes, todo lo cual significa tinieblas y muerte; y el cambio de actitud y/o restitución de todas estas cosas, nos garantiza plena restitución de nuestra comunión con Dios.

* Jesucristo es la verdad: No debemos ir en contra de la verdad que nos dice cómo somos y qué necesitamos. Si negamos nuestros pecados creyéndonos muy buenos o no demasiado malos con nuestro prójimo estaríamos negando nuestra fe en Dios. El pecado no es sólo no hacer lo malo, sino dejar de hacer lo bueno. Esto es señal de que no hemos nacido de nuevo.

0 comentarios