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El Blog de Josue Fernando V. J.

INTRODUCCIÓN

Este "libro" bíblico, aunque tiene lectores específicos a quienes se dirige de manera personal y afectuosa, no está escrito en la forma común de una carta. Esto se observa en el inicio donde no se menciona autor ni destinatarios y al final, donde no aparece una despedida típica de una carta. Parece más bien un sermón con exposiciones doctrinales, exhortaciones y amonestaciones.

Se escribe en un momento en que estaban entrando en las iglesias filosofías griegas en forma de doctrinas que negaban la divinidad de Jesucristo, enseñando que Dios no puede ser igual al ser humano y por lo tanto no puede haber venido en carne, es decir, no aceptaban su encarnación. Es por eso que Juan enfatiza la acción de los sentidos (hemos visto, hemos oído, hemos tocado, etc).

Siguiendo las filosofías dualistas platónicas, pensaban que el cuerpo y el alma eran entes separados que no se interrelacionaban. De esto se infería que un cristiano podía pensar una cosa y hacer otra completamente diferente. Se podía creer en Dios (Luz) y actuar en pecado (tinieblas), etc.

Será importante entender bien este contexto para comprender las enseñanzas de Juan y las falsas doctrinas que quiere combatir, considerándolas obra del anticristo. Se habla de la fe que no se puede separar del amor de Dios, esto garantiza que es una fe genuina y destruye toda opción de seguir una religión teórica y sin acción concreta en favor de nuestro prójimo.

En estos tiempos de globalización, donde la iglesia se ve permeada por enseñanzas superficiales y gaseosas importadas de otros contextos, que sólo buscan separar al ser humano de sus propias realidades, pensando que al negarlas se acerca más a Dios, se impone una lectura más objetiva de las enseñanzas bíblicas que nos permita separarnos de la influencia dualista que aún permanece.

Buscaremos entonces comprender y aplicar las enseñanzas de la Palabra de Dios de una manera más encarnada a la vida humana y sus realidades objetivas, aquellas que nos impidan ser manipulados por intereses de supuestos pastores, apóstoles o profetas modernos monetarizados y parametrados por teorías de un capitalismo voraz que nos quisiera mantener sólo mirando al cielo, sin reparar en las consecuencias de lo que hacemos aquí en la tierra.

Ya en el libro de Hechos los apóstoles de Jesús fueron amonestados por los ángeles cuando admirados y absorbidos por la espectacularidad se quedaron mirando al cielo olvidándose de la voluntad de Dios en la tierra. "¿Por qué estáis mirando al cielo? Luego de lo cual recién regresaron a Jerusalen y tras la venida del Espíritu Santo obedecieron el propósito de Dios.

Esperamos que cada mensaje obtenido a partir de las enseñanzas de Juan puedan servirnos para edificar nuestras vidas y ser útiles en esta tierra que Dios nos entregó para administrarla viviendo en fraternidad y en comunidad, buscando la paz sobre la base de la justicia.

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